Parchis
Opinión

Nada y Todo

Francisco Mares / CRÍPTICO

18-07-2020

Derrotado en las orillas del Maresme meditaba Don Cipote si las carteras se las habrían birlado la noche anterior mientras dormían en el bosque encantado o al bañarse en el mar tras ser acompañados por el rufián de Roque, ya sin don ni calle que lo merezca. Juró venganza don Cipote oyendo resonar en sus sienes un viento de justicia y le vino a la sesera lo de nadar sin guardar la ropa y otros sonsoletes, como que parecían el Barca y ay quien maneja mi barca quién que a la deriva me lleva quién.

Con el culo al aire, como Adán y Eva camino del último puesto en Eurovisión dando ambos el cante, se reemprendió la marcha, queriendo pensar que el viento se llevó ropa y cartera. No quería don Cipote registrar en la memoria histórica ese mal recuerdo de su primera vez en el mar y prefirió pensar que fue en el bosque o incluso que fue lo que el viento se llevó, y mirando fijamente al mar en retirada dijo puño en alto: a Dios pongo por testigo que nunca más volveré a pasar hambre.

Se quedó de piedra el escudero al oír mentar a Dios a su amo, lo cual no hacía ni en las peores contiendas y envalentonado se permitió decir :

-Dios nos ayude pues vamos de culo como buenos culés.

El avispado criado siempre desconfió de la amabilidad con que les asistía el encanto del bandolero, pero debía obediencia a su mecenas en quién cargó la responsabilidad a la chita callando.

– Al loro, que no estamos tan mal, replicó don Cipote cerrando la porta a la crítica del vasallo.

Suerte tuvo la pareja porque en dos horas diurnas no se cruzaron con nadie que los viera y eso que don Cipote no se quitaba de encima lo único que tenía, que era un refrán entre ceja y ceja: arrieros somos y en el camino nos encontraremos…

Oyendo la radio se enteraron de por qué Cataluña parecía ese día la noche de los muertos vivientes de G. A. Romero, convalidable por el día de año nuevo tras la resaca de nochevieja y es que el Principado volvía a plantear confinarse hasta el año que viene seguramente para evitar la vergüenza, ya que el Real Madrid había ganado la liga de la pandemia, al vencer en el penúltimo partido decisivo con el Villarural y jugando toda la temporada sin más solvencia que la de Benzemá, ido Cristiano, mientras el Fcb tuvo una delantera de la talla de Messi, Suárez y Griezmann.

Rabiaba don Cipote por como la política influía en el buen hacer de profesionales como Valverde o Marcelino. Al primero lo echaron como a Antic, como regalo al ser campeón de invierno yendo décimo en la liga, que luego ganó en el último partido el Barca de Cruyff y al segundo tras ganar un título único como la Copa del Rey al Fcb, tras mucho tiempo de sequía. Poderoso caballero es don dinero y quién se fue a Sevilla ganó su silla, se rumiaba cuando metió baza el ayudante sintiéndose a gusto en pelotas:

-Y aunque así no hubiera sido y el Madrid hubiera fallado, el Barça no cumplió y perdió 1-2 con Osasuna su primer partido en casa justo cuando, por si acaso había milagro, no se podía fallar.

Abandonó sus ideas maltrechas don Cipote y retó a su secretario devolviendo la pelota al segundo:

-No es eso lo más grave pues además la derrota, si bien es cierto que hubo mala suerte por un tiro al larguero, otro al palo y otro anulado, acaeció en el último minuto. Al revés de lo que pasaba con Johan Cruyff, del que Setién se declara discípulo aunque su estilo ya fue superado por Pep y Quique nunca fue más que un aprendiz, aunque es cierto que impone su juego con identidad.

-Bien es cierto – se atrevió echando un trago más de vino el acólito para mantener el ritmo de juego como los grandes Maradona y Romario – pero muchos son los llamados y pocos los elegidos para hacer milagros, pues aquel Johan hizo varios y cada año y repetidos como los de Tenerife y por dos veces con una hora menos en Canarias por si no te había quedado claro.

-Bien lo sé pues esas fueron las ligas de los transistores y se puso de moda la radio como nunca, ya que además en cada partido la emoción pasaba de un área a otra y el Camp Nou, que parecía un cine, empezó a palpitar y a sentir hasta el infarto de tuyocardio.

Se animó más el criado gracias al dios Baco, jugando al primer toque en tiki taka conforme se aproximaban al lugar donde descansaba en paz Johan Cruyff.

-Cierto es pues que hasta los más viejos y decrépitos del lugar volvieron al campo deseosos de sentir una excitación tan deportiva, sin química, ni artificios, ni sapo Vidal y solo con pitillo de fortuna y piruleta.

No quiso proseguir la plática don Cipote, fan de Nacho Pardal, y viendo el acuerdo de fondo se encomendaron a San Johan, patrón de Cataluña y de lo imposible, y lo canonizaron como único santo capaz de hacer milagros junto a San Valentín, que también llevaba el dorsal 14.

La pareja había llegado en nuevo peregrinaje a El Montanyà, un paraíso donde el flaco jugaba al golf, tenía su jardín y donde esparcieron sus cenizas.

Nada más llegar notaron la gallina de piel y sintieron una energía extraordinariamente fértil, pues sin Nada creyeron en la posibilidad del Todo.

Convencido de que se podía ganar aún perdiendo 3 – 0 a falta de 15 minutos, Johan Cruyff nunca se rindió ante nada. Con fe renovada, la pareja se arrodilló al final del día y miró al cielo como la jornada antes matinal ante el Maresme y sin nada más que los huevos colgando entre las dos piernas, hincando hinojos en el verde que te quiero verde del campo, siguieron pensando, ya no uno solo sino los dos, como al nadar sin guardar la ropa, que nadie podría con ellos aunque no tuvieran nada de nada, pues al perderlo todo es cuando podían ser más libres.

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