Santiago Cañizares y las verdades a medias

Santiago Cañizares en imagen de archivo/VCFSantiago Cañizares en imagen de archivo/VCF

Antonio Silvestre

15-07-2020

En esta columna ya hemos hablado y mucho de de los responsables del desastre económico del Valencia Club de Fútbol. Hoy lo volveré a hacer porque no es decente manipular a los aficionados más jóvenes del equipo de la forma que lo hacen los periodistas deportivos y el señor Santiago Cañizares, ex futbolista y actual comentarista en televisión y radio.

Anoche vivimos un nuevo episodio de la campaña contra Peter Lim y Meriton en los programas deportivos locales y nacionales de la cadena Cope, de la mano de Hugo Ballester, Juanma Castaño, dos de sus más forofos comentaristas madridistas, y Manolo Lama y Cañizares. Una campaña que, como ya he dicho otras veces, es una campaña contra el Valencia, por si no se han enterado.

El tema en cuestión era la “primicia” de Ballester de que el presidente Murthy, antes del partido ante el Leganés, fue hablando con todos aquellos jugadores con los que no se cuenta para el siguiente proyecto, entre los que se encuentran, siempre según Ballester, Cillessen, Diakhaby, Mangala, Coquelin, Kondogbia, Parejo, Rodrigo, Gameiro y Rubén Sobrino. No sé si me dejo a alguno más.

Independientemente en que yo esté de acuerdo o no con la lista, volvemos a la misma cuestión de siempre: ¿quién manda? ¿quién arriesga su dinero? ¿quién, de 6 temporadas, ha clasificado al equipo en tres de ellas para Champions League y ha conseguido un título de Copa? Es más, ¿quién ficho a Mateu Alemany y consintió las constantes impertinencias de Marcelino, al margen de un juego aburrido, sin ambición y siempre al límite del componente suerte?

Y vamos a ver. ¿Alguien se puede creer que Murthy, que será lo que será, que habrá cometido errores graves, jugándose lo que se jugaba el club el domingo en Butarque, se dirigiera a los citados jugadores antes del partido? No pretendo decir que Ballester miente, pero sí su fuente.

Y para culminar este nuevo episodio de la campaña anti-Lim, llega el rencoroso y envidioso Santiago Cañizares y como de costumbre, se pone a largar, sabiendo muy bien medir sus palabras para no herir la sensibilidad del “hombre invisible”, del que mueve todos los hilos de estos ataques de desgaste al dueño del Valencia, que no es otro que Manuel Llorente, y casi mete la pata tirando de “sabelotodo” y queriendo hacer historia del grave problema económico al plantear el concurso de acreedores que se debió hacer y no se hizo. Paró a tiempo porque jugaba “en casa” y nadie le iba a preguntar del porqué ni Llorente en su momento, ni Salvo después y sobre todo, Aurelio Martínez, que fue el que firmó la venta del VCF, prefirieron vender a Lim en lugar de comprometer a Bankia con una suspensión de pagos que hubiera sido lo digno y la solución. Sólo Lama estuvo en su sitio, como siempre: “Que alguien ponga 200 y ya está”. Bien dicho, aunque claro, si yo fuera Lim, no pediría menos de 400.

Si Lim, dueño del club, quiere hacer limpieza, no solo está en su derecho sino que muchos aficionados estamos con él. Ya está bien el temita Marcelino y sus voceras de los medios. Ya está bien de desestabilizar a la entidad para especular, comadrear y “regatear” con una posible compra a Peter Lim. Vuelve a ser hora de que se intente hacer un equipo de hombres y no de nombres anclados en el clan del asturiano y en contra del que les paga sus excelentes nóminas. Vuelve a ser hora de tener una plantilla que corra, que luche y se deje la piel partido tras partido y no como ahora, que desde hace nueve meses todo son bla, bla, bla y de fútbol, ná de ná. Vuelve a ser hora de tener en el banquillo un Luis Aragonés (Q.E D.) o un Rafa Benítez que les cante las cuarenta a estos irresponsables que son los futbolistas en general.

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