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La Literatura y las epidemias en el mundo

José Saramago: Ensayo sobre la ceguera (1995)

La Humanidad ha pasado por episodios de graves enfermedades infecciosas, la última de ellas el  coronavirus. Y todas están reflejadas en grandes autores y en grandes obras de la literatura

Miércoles, 24 de junio de 2020 /informaValencia.com

Tomás Moro: Utopía (1516)

Un marino descubre en una isla distante Utopía, una sociedad ideal. Entre sus habitantes impera la igualdad, rige la democracia y la propiedad es comunitaria. Digamos, lo contrario a la Inglaterra de la época. Y tampoco hay epidemias en Utopía. Después de todo, la peste azotó varias veces a Inglaterra. En la imagen vemos “Utopier”, una adaptación libre presentada en la Ópera Semper de Dresde.

 

Albert Camus. La Peste, 1947.

En “La peste”, el protagonista, el doctor Bernard Rieux, describe cómo al comienzo solo algunas ratas, pero luego miles de ciudadanos del puerto argelino de Orán, ceden ante la peste. Al final; todos se ven afectados, tanto niños inocentes como hombres inescrupulosos. La muerte no perdona a nadie. La novela del Nobel de Literatura se está vendiendo ahora como pan caliente en Francia e Italia.

Stephen King, Apocalipsis, 1.978

Un virus mutado sale de un laboratorio de investigación militar y mata a casi toda la población de Estados Unidos. Solo unos pocos son inmunes y tienen que intentar sobrevivir en un mundo despoblado con una infraestructura colapsada. Se crean dos enclaves en torno a líderes carismáticos, que se dividen como “buenos” y “malos”, tras lo cual se desata un enfrentamiento.

Giovanni Boccaccio: El Decamerón (1349-1353)

Siete mujeres y tres hombres dejan el campo rumbo a Florencia huyendo de la peste. Tan entretenidas como cruel es el comienzo son las siguientes 100 historias cortas del libro. Para pasar el tiempo, cada uno de los refugiados debe elegir el tema que debe abordar el relato del día. Fino o vulgar, trágico o cómico… todo ocurre en el teatro del mundo.

Francis Bacon: Nueva Atlántida (1627)

La isla utópica de Bacon se llama Bensalem, en la que se dice que viven los habitantes de la Atlántida perdida. Estos se distinguen sobre todo por su sed investigativa y amor por la ciencia. En “Nueva Atlántida” se anticipan algunos inventos, como el submarino, las turbinas eólicas y los audífonos. También en este lugar se impuso la cuarentena a los marinos extranjeros, para prevenir enfermedades.

Daniel Defoe: Diario del año de la peste (1722)

En una mezcla de relatos de testigos y novela, Daniel Defoe describe los efectos devastadores que tuvo la gran peste que azotó Londres. Él mismo tenía cinco años cuando se desató la tragedia, y fue llevado al campo por seguridad. Defoe describe una ciudad en estado de emergencia: histeria, superstición, desempleo, saqueos y fraudes crean un escenario apocalíptico en una novela excepcional.

Andrzej Szczypiorski: Una misa por la ciudad de Arras (1971)

Basada en hechos históricos, esta novela relata cómo los ciudadanos se desesperan por la peste, son víctimas del fanatismo religioso y pierden todo orden moral. El mismo autor sobrevivió al ataque contra Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, al Levantamiento de Varsovia y a Sachsenhausen. Si bien no lo explicita, estas experiencias parecen haberlo ayudado a dar forma a su libro.

José Saramago: Ensayo sobre la ceguera (1995)

De pronto, los habitantes de una ciudad que no se menciona pierden la vista. Por miedo a una infección, son trasladados a una clínica psiquiátrica abandonada, donde son atendidos por un médico y su esposa, interpretados en la película que se realizó posteriormente por Mark Ruffalo y Julianne Moore. La situación empieza a escalar cuando los primeros recuperan la visión.

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