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Opinión

Sánchez imita a Chávez

Pedro Sánchez y Carmen Calvo se divierten en el Parlamento/archivo twitter
Pedro Sánchez y Carmen Calvo se divierten en el Parlamento/archivo twitter

Vicente Torres 

25-06-2020

Ya solo falta que a los partidos de la Oposición les llame los escuálidos, como hacía el venezolano. Se considera el dueño absoluto de la situación, pero no porque la experiencia le demuestre que no tiene rival, porque los varapalos que se lleva en el Parlamento, uno tras otro, y sonados son los que le propina Carlos García Adanero, le han de sentar como patadas en el escroto, sino porque el uso torticero, arbitrario, quizá delictivo y absolutamente antidemocrático de los resortes del Estado le hacen pensar que tiene controlada la situación. Solo eso explica los gestos burlones con que escuchaba el vaticinio de Macarena Olona de que tendrá que responder de sus desmanes ante un juez.

Con el mismo desprecio con que Chávez se dirigía a la Oposición de su país, Sánchez le dijo a la bancada popular que no era para tanto, cuando aplaudían a Casado. Lastra, que tampoco es Demóstenes, pretendió amedrentar con la mirada a quienes contradijeran a su jefe. Digamos que Lastra es representativa del PSOE actual. Es decir, los socialistas están conformes con ella. Ellos fueron los que hicieron el ridículo al aplaudir a Calvo. Y cuando no protestaron por el indigno comentario de Sánchez.

Calvo, cuyo comportamiento es absolutamente antidemocrático, pretende dar lecciones de democracia a los componentes de Vox, de cuyos planteamientos se puede discrepar, pero de cuyo comportamiento no caben dudas de que es democrático.

Calvo quiso dárselas de indulgente y tolerante, en un gesto que cabe encuadrar dentro de la superioridad moral de la izquierda, e invitó a Álvarez de Toledo a tomar café con ella, con dos horas por delante. Le salió el tiro por la culata, porque le aceptó el café, pero con la condición de que se retransmitiera en directo la charla. La torpeza, la mala educación y la incultura de Calvo habrían quedado de manifiesto desde los primeros instantes y ya todo el resto de la charla habría sido un suplicio para ella.

Este gobierno solo puede mantener el tipo haciendo como Chávez. Haría muy bien el PP en oponerse a todas la iniciativas y todas las medidas que proponga este PSOE.

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