Marlascadas

Fernando Grande-Marlaska

Vicente Torres

17-06-2020

Hay una sucesión de marlascadas cuyo inicio situó veinte años atrás Macarena Olona, hecho que desató la furia del antaño juez y en la actualidad ministro, pero posteriormente ella demostró la justicia de su aserto.

Marlasca se ha enfadado con José Antonio Nieto González, que ya el 24 de enero ordenó el uso de guantes y mascarillas a los guardias que atendían los pasos fronterizos, lo cual contravenía el discurso oficial. Este señor, cuyo pecado fue velar por la salud de los guardias. Él mismo contrajo la enfermedad que trae consigo el virus chino y alega que ninguno de sus superiores jerárquicos se preocupó por él al enfermar, ni al curarse. Fue destituido, con los mismos modales que Pérez de los Cobos, con lo cual las marlascadas se van sucediendo y llenando de sentido todas las cosas que Olona le dice en las comparecencias parlamentarias.

Sorprende, o no tanto, que este Marlasca sea tan tiquismiquis con Nieto González o Pérez de los Cobos, y tan permisivo con Dolores Delgado. Quizá sea porque a ellos los considera fachas y en cambio a ella la tiene por una de la peña. O sea, de la peña.

Y es que parece que este Marlasca piensa que basta con cambiar la ce por la ka, para que los de la peña lo consideren de los suyos y ya con eso le consientan todo, lo cual le hace feliz, y a los que no son de la peña que les vayan dando.

De la peña parece que son los marqueses de Galapagar y condes de Villa Tinaja, que por muchos títulos nobiliarios que tengan demuestran cada vez que no han recibido jamás ninguna educación, pero a Marlasca eso le da igual, porque los cuida y los mima, y pone ingentes cantidades de guardias a vigilar su mansión, dejando desatendidas otras casas de ‘la gente’.

Hay marlascadas para dar y tomar.

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