Si hubiera una evolución negativa del coronavirus, solo la mitad de los alumnos irían a clase

Distancia social en las clases presenciales del curso 2020-21/MediosDistancia social en las clases presenciales del curso 2020-21/archivo

Universidades publica un documento con recomendaciones a la comunidad educativa para adaptar el curso 2020-21 a lo que denominan una «presencialidad adaptada»

Jueves, 11 de junio de 2020

A. Casañ.-  Primeras medidas conocidas de cara al curso escolar 2020-2021, sin consenso alguno con el resto de agentes de la comunidad educativa. Entre ellas, se ha conocido que el Ministerio de Educación propone dar prioridad a los menores de 14 años en la modalidad presencial y si hubiera una evolución negativa de la pandemia se haría un modelo mixto: mitad en casa y mitad en clase.

Además se dará un uso prioritario a los espacios al aire libre, también para las clases, con la posibilidad de recurrir a parques, ludotecas, bibliotecas, polideportivos o centros culturales públicos para los centros educativos que no tengan espacio suficiente.  Se establecen unos estrictos protocolos de higiene y de ventilación con la recomendación de mantener las ventanas abiertas el mayor tiempo posible. También a las bibliotecas, salas de estudio, vestuarios y otras zonas de uso común además de mascarilla obligatoria a partir de los seis años para los niños que usen transporte escolar colectivo.

La ministra de Educación, Isabel Celaá, se reúne este jueves con los responsables de Educación autonómicos para acordar las medidas de seguridad del próximo curso, que será presencial, con 20 alumnos máximo por clase y en el que se harán grupos estables hasta cuarto de Primaria para que los escolares no guarden distancia de seguridad. De momento, la desescalada educativa, a partir de la fase 2, ha permitido que las autonomías reabrieran los centros para el alumnado, especialmente para los de final de etapa, aunque se ha hecho de forma dispar e incluso Andalucía optó por no abrir este final de curso.

Presencial y online en la Universidad

En cuanto a la enseñanza universitaria se recomienda que se combine la clase presencial con la telemática y se aproveche así, «la experiencia obtenida en enseñanza y evaluación no presencial por parte de docentes y estudiantes». El Ministerio de Universidades ha publicado un documento con recomendaciones a la comunidad educativa para adaptar el curso 2020-21 a lo que denominan una «presencialidad adaptada», siempre teniendo en cuenta que cada campus goza de su propia autonomía.

Cada universidad debería llevar a cabo un cálculo de coeficientes de ocupación de cada una de las actividades docentes e investigadoras que se desarrollen en sus instalaciones. Estos coeficientes de ocupación teóricos se calcularían del siguiente modo: número de estudiantes matriculados en la actividad sobre la capacidad de la instalación teniendo en cuenta la separación de 1,5 metros entre los ocupantes.

Cada universidad realizará también un cálculo del coeficiente de ocupación real de cada una de sus actividades docentes e investigadoras, de acuerdo a: número de estudiantes matriculados en cada actividad sobre la capacidad real de la instalación. Si el cálculo del coeficiente de ocupación real es superior al coeficiente de ocupación teórico, la actividad no podrá desarrollarse de forma presencial en su totalidad y las universidades deberían tomar las medidas pertinentes para que se pueda llevar a cabo de forma online.

Además, si se dispone de los equipos de retransmisión adecuados, las universidades podrán optar por realizar la actividad presencial con los estudiantes con los que se cumpla el coeficiente y retransmitirla por videoconferencia para el resto de estudiantes matriculados en la asignatura. En esta opción, deberían rotarse periódicamente entre los estudiantes que reciben la enseñanza presencialmente y aquellos que la reciben por videoconferencia.

Si el coeficiente de ocupación real es menor al coeficiente de ocupación teórico, la actividad podrá desarrollarse de forma presencial garantizándose todas las medidas de distanciamiento social e higiene que estén vigentes al inicio del curso 2020-2021

En cualquier caso, y teniendo en cuenta la escasez de recursos de personal docente a corto plazo, no se considera conveniente doblar las clases por grupos para mantener la presencialidad, porque ello implicaría una sobrecarga para el cuerpo docente. Cada universidad deberá elaborar su propio plan de contingencia «en caso de que la situación sanitaria así lo requiera, un cambio masivo e inmediato a un sistema de docencia online».

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