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‘Harry el sucio’ cumple 90 años con más de 50 películas en su haber como actor, productor y director

Clint Eastwood, actor, director, productor, músico y compositor estadounidense./twitter

Clint Eastwood cumple 65 años de carrera profesional con algunas obras maestras, como ‘Sin Perdón’ o ‘Million Dollar Baby’, con sendos Oscars al mejor director y película

Domingo, 31 de mayo de 2020

informaValencia.com.-  Con frases que han quedado grabadas en la memoria de los amantes del buen cine americano como frases míticas como aquella “¡Anda, alégrame el día” de Impacto súbito, la cuarta película de la saga Harry El Sucio o “las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno”, de El novato (1990). Clint Eastwood pasó de ser una estrella de la televisión a una superestrella de cine gracias a los tres spaguetti western que rodó a las órdenes del director italiano Sergio Leone: Por un puñado de dólares (1964) , La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966), la calificada como Trilogía del dólar, envuelta por la excelente banda sonora de Ennio Morricone.

El duro inspector de policía Harry Callahan es quizás su personaje más memorable y el que le brindó una imagen de duro en la cultura popular. Harry el sucio (1971) dirigida por Don Siegel, a la postre uno de sus mejores amigos, revitalizó el thriller policiaco y fue uno de sus filmes más polémicos. Criado en las calles de San Francisco, Callahan actuaba al margen de la ley para atrapar a un peligroso psicópata llamado ‘Scorpio’. Warner Bros ofreció primero el papel a Frank Sinatra, que lo descartó pese a su interés inicial y luego recayó en Paul Newman, que lo rechazó y sugirió el nombre de Eastwood al estudio.

Muchos veían en Callahan a un agente justiciero. Para Eastwood su personaje era “un policía inmerso en una situación frustrante, pero no por ello es una glorificación ni de la violencia ni de la justicia al margen de la ley”. Harry el sucio arrasó en las taquillas de medio mundo y dio pie a cuatro secuelas más. Por su parte, Clint se convertiría en el actor más taquillero y mejor pagado del Hollywood de los 70.

En ‘Sin perdón’ (1992), interpretada y dirigida por él mismo, regresaba al western como William Munny, un pistolero retirado y viudo con problemas económicos para sacar adelante a su familia. Por eso, no tiene más remedio que aceptar un último trabajo para mantener a salvo a sus hijos y su granja. Con la compañía de un viejo colega (Morgan Freeman) y de un joven inexperto (Jaimz Woolvett), Munny tendrá que matar a dos hombres que cortaron la cara a una prostituta.

“Cuando matas a un hombre no sólo le quitas lo que es, sino lo que podía haber sido”, decía su personaje. Sin perdón se alzó con cuatro premios Oscar, entre ellos película y director, y lo consagró como cineasta. Dedicó la película a sus maestros y descubridores Sergio Leone y Don Siegel.

Eastwood rompió moldes y mostró su faceta de hombre romántico y sensible en la adaptación del best seller de Robert James Waller. En Los puentes de Madison era Robert Kincaid, un veterano fotógrafo de National Geographic que visitaba el condado de Madison para inmortalizar sus puentes y de paso enamoraba a una ama de casa aburrida de la rutina diaria interpretada por Meryl Streep en un fin de semana único que dejaría una huella imborrable en sus vidas para siempre. A ambos lados de la cámara, Eastwood también sabía manejar con precisión y grandes dosis de emotividad el nacimiento de un amor pasional en la madurez.

Million Dollar Baby

Hillary Swank era una camarera que luchaba con fuerzas para hacerse un hueco como boxeadora y acudía al gimnasio que regentaba el solitario Frankie Dunn (Eastwood), entrenador y antaño representante de los mejores púgiles. Aunque en un principio se resiste a ayudar a la voluntariosa chica, que solo logra el apoyo de Scarp (Morgan Freeman), exboxeador y único amigo de Dunn, el personaje de Eastwood hacía de ella la reina del ring y alcanzaba la redención en Million Dollar Baby (2004),magistral drama íntimo que se llevó cuatro estatuillas doradas de la Academia: película y director para Eastwood, actriz (Swank) y actor secundario (Freeman).

Su personaje de Walt Kowalski volvía a desenterrar la pistola de Harry al simular un arma con los dedos, muy al estilo de su célebre rol. Eastwood volvía a trabajar detrás y delante de la cámara en la piel de un veterano de la guerra de Corea reconvertido en obrero jubilado del sector del automóvil cuya máxima es cuidar de su Gran Torino de 1972. Kowalski era un viejo escrupuloso con la moral y el orden que acababa de enviudar y no le gustaba ver ante sus ojos una América de inmigrantes y mucho menos que su barrio se llenara de rostros asiáticos. Sin embargo, una serie de circunstancias le obligaban a replantearse sus ideas, expuestas en un desenlace inesperado.

Su último trabajo delante de la pantalla fue en una historia basada en un hecho real ocurrido en los años ochenta que también dirigió y que parte de un artículo escrito en el New York Times Magazine por el periodista Sam Dolnick. En Mula (2018), Eastwood se transforma en Earl Stone, un octogenario que vive solo y está arruinado. Un hombre apasionado de las flores al que un día se le presenta un trabajo fácil que solo requiere conducir y, de repente y de manera casi accidental, empieza a transportar droga procedente de un peligroso cártel mexicano.

Cuando gana dinero intenta arreglar la deteriorada relación con su familia y pagar la boda de su nieta, pero su nuevo trabajo no se lo pondrá fácil. Con 88 años, el actor construía en este drama un personaje con varias capas, en sintonía con Kowalski, “un hombre que está constantemente aprendiendo, aunque algunas de sus acciones no sean precisamente las correctas”, según lo definió.

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