Morir por negligencia de quién gobierna

Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida/UCVSembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida/UCV

Manuel Huerta

20-05-2020

Decía ayer la consellera de Sanidad de la Generalitat Valenciana que en el momento más crítico de la pandemia en la Comunidad Valenciana la ocupación hospitalaria fue del 71 por ciento. Luego dio unos datos de ingresos de mayores de entre 70 y 94 años entre unos días determinados, intentando una vez más manipular la cruda realidad: 523 mayores fallecidos de entre las 1.394 personas muertas por coronavirus en el territorio valenciano a día de ayer. Hoy serán más, desgraciadamente.

«Todo obedece a un criterio médico. Es el médico el que decide si hay que ingresar a un enfermo y en que condiciones». Y resulta que a esos médicos a los que Barceló intenta derivar cada día la responsabilidad de los fallecimientos de mayores, se les han muerto seis de cada diez personas de este grupo social en las residencias.

Hace ya más de mes y medio, la señora consellera que, por lo menos, debería anotarse las mentiras para no repetirlas o para poder corregirlas, afirmó que iban a contratar hasta 1.200 efectivos sanitarios, entre recién licenciados en medicina, enfermería y auxiliares, cuando además, tenía en la bolsa de profesionales voluntarios, un número suficiente para incorporar con urgencia a la atención sanitaria, la general de la crisis y la de los mayores en particular.. Y digo esto porque hay un dato diario que ofrece en sus farragosas comparecencias, llenas de rectificaciones numéricas y contradicciones constantes, que es el de las residencias «bajo vigilancia de la consellería», que nunca ha sido ni de un 10 por ciento del total porque nunca ha podido atenderlas a todas con personal facultativo, aunque ella «lo vende» como un dato positivo.

Hoy hay informaciones que señalan que en muchos centros los mayores han estado confinados mes y medio en sus habitaciones, con los trastornos físicos psicológicos que la medida puede haberles causado. Se ha desatendido las intervenciones quirúrgicas de la lista de espera, que antes de la crisis era de 85 días de media y ahora ni la propia consellera sabe hasta cuando se ha alargado el plazo. Se han gastado, según las cifras oficiales, 80 millones en dos hospitales de campaña. Se ha alardeado desde mediados de abril de suficiente capacidad de camas UCI. Entonces ¿porqué siguen muriendo los mayores en las residencias? Personas entre 70 y 90 años ¿todos, los 523 con patologías previas?

Ana Barceló debería dimitir y esperar al resultado de las investigaciones de la Fiscalía que, a modo informativo la mayoría y al menos dos penales de momento, se encuentran en marcha para saber algo que los valencianos queremos saber y que es el porqué de cada una de las 523 muertes de ancianos en la Comunidad en una tremenda e injusta soledad.  Porque es de esperar que sólo delante de un juez diga la verdad, incluso si ésta afecta a la señora vicepresidenta y consellera de Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra.

 

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