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Opinión

Anguita, personaje incómodo

Julio Anguita González./Rtve

Vicente Torres

17-05-2020

Nunca traté a Anguita, pero de sus apariciones en la televisión y lo que cuentan de él deduzco que fue uno de los pocos comunistas que cultivaron la cordialidad y también uno de los pocos que jamás pretendió engañar a nadie. Una de las escasas excepciones que confirman la regla.

El suyo era un mundo imaginario, regido por la estrafalaria idea de que el comunismo puede servir para algo bueno, lo que llevaba a idealizar a dictadores sanguinarios y no ver la realidad: Con motivo de unas sanciones que Estados Unidos impuso a Cuba, Fraga, como presidente del gobierno regional gallego, desafió al gigante americano y se personó en la isla caribeña, para mantener vivos sus lazos con España, y le hizo entrega a Fidel de un donativo para los cubanos, en marcos alemanes, no en dólares estadounidenses. Castro quiso agradecérselo devolviéndole la casa familiar que le había confiscado tiempo atrás, lo cual rechazó. Anguita comentó el asunto diciendo que no se imaginaba que Fraga pudiera abrir la boca ante Castro, porque éste era una fuerza de la naturaleza. No se dio cuenta de que Fraga también lo era, como lo prueba el gesto comentado. Ahora bien, por mucha admiración que le tuviera, es imposible imaginar a Anguita en plan sanguinario.

Otra idea estrambótica suya era considerar al comunismo como sinónimo de honradez, lo cual es imposible como viene demostrando la historia y también la teoría, porque el poder corrompe. El caso es que personalmente llevaba esa honradez hasta límites extremos, lo que indudablemente generaba gran incomodidad en sus correligionarios. Tampoco es posible imaginarlo con una mansión como la de Galapagar.

En una tertulia de televisión, creo que con Hermida, desveló el ideal de la gente sabia de Córdoba: una casa solariega con nutrida biblioteca, una paga que permitiera vivir con desahogo, pero no excesiva, para no generar inquietudes inversoras, y una asistenta que lo hubiera visto nacer.

Una de sus extravagancias más sonadas es la de que Heráclito fue el primer progresista de la historia.

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