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El Arzobispo Cañizares agradece los mensajes de adhesión y agradecimiento tras la ignominia de Cano

Cardenal Arzobispo de Valencia, don Antonio Cañizares/img. UCV
Cardenal Arzobispo de Valencia, don Antonio Cañizares/img. UCV

El Arzobispo de Valencia invita a la misericordia con los que han perdido su trabajo, “con el drama que ello supone y exigir a quien debamos hacerlo que gestionen bien la cosa pública”

Miércoles, 13 de mayo de 2020

M.H.-  El Arzobispo de Valencia, cardenal Antonio Cañizares, agradeció ayer “las muchísimas muestras de adhesión,  agradecimiento y cariño que hemos recibido de cantidad de valencianos. Son  muchísimos los ciudadanos que, conforme han podido y sabido, han agradecido este gesto emocionante de asomarse la Virgen a las puertas de la plaza, ya que no era prudente de otra forma”.

El Arzobispo señaló que “ni una sola queja hemos recibido, sólo apoyos”, al poder contemplar la imagen de la Virgen Peregrina, de luto por las víctimas de la pandemia, que pudo seguirse, como la Santa Misa, por la televisión, mientras se cantaba desde dentro de la Basílica el himno a la Virgen de los Desamparados y el Himno Regional Valenciano, interpretados por el tenor y canónigo Miguel Bou.

Vista de la Plaza de la Virgen/Img Gil María Campos

El Cardenal Cañizares lamentó “las informaciones que el Arzobispado ha tenido que desmentir y ante las que ha defendido la verdad”, información ignominiosa que partió del concejal Aarón Cano, delegado de prevención y extinción de incendios y coordinador del área de Protección Civil del Ayuntamiento de Valencia, y de la agencia de noticias Europa Press, que se limitó a trasladar a los medios las declaraciones del edil sin contrastar sus palabras y que resultaron ser falsas, pero de la que se hicieron eco algunos de los medios más proclives al ataque regular a las instituciones religiosas.

A la sarta de mentiras que vertió Cano, desmentidas por el alcalde Ribó, ya contestó ayer con sutileza el cardenal que anunciaba la creación de una Comisión diocesana de lucha contra el paro y la pobreza que invite a ser “ser misericordiosos, lo que entraña hacer cuanto podamos por los que han perdido su trabajo, que tantos dramas está causando, y exigir a quien debamos hacerlo que gestionen bien la cosa pública, y que Dios les ilumine de tal manera que a los trabajadores nadie les robe la dignidad del trabajo, que se cree riqueza por el mantenimiento de las empresas, y que promuevan un rearme moral, que es la base para un cambio de situación tan grave como ésta en la que estamos sumidos”.

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