Parchis
Opinión

Errejón, de porcelana

Íñigo Errejón/Archivo LS

Vicente Torres

12-05-2020

No lo digo porque me parezca bello algún aspecto de su persona, sino porque lo miras y se rompe. Me refiero a su pensamiento, por llamar de alguna manera a eso que sale de los huecos de su cráneo, que parecen haber sido vaciados y luego rellenados con algún material comprado en alguna tienda oriental de todo a 60 céntimos. La cara por supuesto que parece irrompible. Paulino Uzcudun se habría roto el puño si le hubiera dado.

La palabra democracia en boca de un chavista confeso, de un comunista de los de antes del eurocomunismo, pierde todo su significado. Como diría Charlotte Delbo, dicha por él, es una palabra sin peso. Luego está la tendencia de este niñato pretencioso a parecer pedante, además de cursi, que es la marca de la casa de los podemitas y sus ramificaciones, o escisiones. Pero es que para ser pedante tendría que decir algo que tuviera algún sentido. Pero por interpretar de modo correcto lo que se supone que quiere decir, la verdad es que ningún demócrata se puede llevar por delante la democracia, sino que son los antidemócratas como él, y los de su cuerda, los que intentan acabar con ella. Lo hacen atacando sus pilares, la independencia de la justicia, la libertad de prensa, la libertad de expresión, y la monarquía, que tan útil resulta a España en estos momentos.

Su maldad resulta patente cuando utiliza la expresión revertir la desigualdad, cuando lo que conviene es procurar la creación de empleo, que es el modo de reducir la pobreza. Lo que pretenden los chavistas es aumentarla de modo exponencial.

Para terminar, lo de ‘justicia social’. Explicó Vicente Huidobro que el adjetivo, cuando no da vida, mata. Por tanto, lo que conviene es la justicia.

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