La abstención de los corderos

Sánchez y Casado en su reunión de ayer/twitter

Antonio Gil-Terrón Puchades

11-05-2020

Edmund Burke escribió que «para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada». Frase esta que ha sido posteriormente repetida hasta el empacho por todos aquellos cuyas neuronas son incapaces de diferenciar una frase brillante de una deyección.

Porque la frase en cuestión no deja de ser una estupidez, entre otras cosas porque un hombre de bien jamás se queda cruzado de brazos ante la comisión del mal. Un hombre de bien, siempre combate el mal, no se abstiene ante él.

Si el mal triunfa es porque los tibios, los “buenistas” (que no los buenos), y demás merengues sociales que forman la llamada mayoría silenciosa, callan cobardemente, y es por ello, solo por ello, que los demagogos populistas en el poder, ante los desastrosos resultados de su incompetente gestión, lejos de bajar la cabeza y caérseles la cara de vergüenza, se vienen arriba.

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