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MÚSICA

Muere Little Richard, uno de los ‘padres’ del rock n’ roll

Little Richard en imagen de Rtve

Nacido en Macon (Georgia), en 1932, irrumpió en el estrellato a través de la mezcla del gospel y el R&B para dar forma a un sonido rápido y eléctrico

Domingo, 10 de mayo de 2020

Ana Miralles.-  Entre Chuck Berry y Jerry Lee Lewis surgió el excéntrico Richard Wayne Penniman, conocido en el mundo por su nombre artístico, Little Richard, una estrella del rock n’ roll que se apagó ayer a los 87 años, según confirmó su hijo a la revista ‘Rolling Stone’, víctima del cáncer.

Títulos inmortales como Tutti Frutti, Lucille o Long Tall Sally le valieron como propulsor de este sonido, precursor de influencia en el nacimiento de cosas tan grandes como el rock británico de The Beatles y los Rolling Stones.

Empezó cantando gospel en la parroquia, con apenas 14 años, pero pronto comenzó a frecuentar los espectáculos de vodevil y variedades. Un año antes su padre ya le había echado de casa porque le inquietaba sobremanera que su hijo, aquel crío cabezón al que los chavales del barrio llamaban maricón, nenaza, capullo, monstruo, como recordaba el propio artista en su biografía, pudiese ser homosexual.

Sus canciones conocieron versiones de todo un espectro de artistas, desde los Everly Brothers, los Kinks y la Creedence Clearwater Revival hasta Elvis Presley o Scorpions. Con un estilo explosivo y descarado y ya bien entrados los cincuenta, el compositor Robert Blackwell se fijo en él para convertirlo en el nuevo Ray Charles, pero Richard tenía otros planes. Corría el año 1955 y en un estudio de Nueva Orleans acababa de nacer «Tutti Frutti», el primer himno de guerra del rock and roll.

«A wamba buluba balam bambú» fue su grito de guerra internacional, claim apropiado por todos los jóvenes de la época que se abrían camino en la música y el rock. Richard se atrincheró en la forja del rock más auténtico y transformó aquel sonido en una inolvidable lista de canciones. «Rip It Up», «Long Tall Sally», «Good Golly, Miss Molly»… Un ascenso imparable frenado en 1957 cuando estando de gira en Australia, la visión de una bola de fuego en el cielo le turbó hasta tal punto que aparcó la música para estudiar teología.

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