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La Virgen luce por primera vez un crespón negro en duelo por los fallecidos de coronavirus

La Virgen con crespón negro por el coronavirus/Img. Alberto Sáiz.
La Virgen con crespón negro por el coronavirus/Img. Alberto Sáiz.

El cardenal arzobispo Antonio Cañizares pide a los valencianos “celebrar el Día de la Virgen como una gran fiesta pese al dolor”

Jueves, 07 de mayo de 2020

A. Casañ.-  La imagen original de la Virgen de los Desamparados, cuya fiesta anual tendrá lugar el próximo domingo aunque sin actos multitudinarios por la normativa del estado de alarma por el coronavirus, luce por primera vez en su historia un crespón negro como signo de duelo por las personas fallecidas por la pandemia, según publica el periódico diocesano PARAULA en su número de esta semana.

El crespón negro, colocado sobre el conocido como “manto de los dragones” que viste actualmente la patrona de Valencia, está situado bajo el Niño Jesús sostenido por la Virgen, y simboliza “su duelo por sus hijos fallecidos y por todos los que sufren las consecuencias de la pandemia”, según el rector de la Basílica Jaime Sancho Andreu.

Una lámina con la fotografía histórica de la patrona de Valencia con el crespón negro durante el estado de alarma por la pandemia y sellada por la Basílica de la Virgen será repartida gratuitamente la próxima semana por el periódico diocesano PARAULA en su vuelta a la edición habitual en papel.

Cardenal don Antonio Cañizares/Img. M.Guallart
Cardenal don Antonio Cañizares/Img. M.Guallart

Antonio Cañizares

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, invita en su carta de esta semana a celebrar el día de la Virgen de los Desamparados como “una gran fiesta”, con todo “nuestro fervor y amor, con reduplicada devoción” aunque este año “desgraciadamente, tenga que ser de otra manera la fiesta-memoria de Nuestra Señora, Mare de Déu i dels Desamparats, nuestra queridísima Patrona, jamás olvidada”.

Por ello, el Arzobispo anima a todos los valencianos, el próximo domingo, 10 de mayo, a lanzarle vítores desde nuestros hogares, y propone “desde nuestros balcones y ventanas, gritarle a corazón abierto el tradicional e ininterrumpido “¡Vixca la Mare de Déu! Tots a una veu”.

Así, aunque no podamos aclamar este año a la Mare de Déu en su traslado a la Catedral o durante la procesión, “sería bonito y cargado de emoción que, desde los balcones de nuestras casas, salgamos todos a las doce de la mañana, hora del Ángelus, y a las seis de la tarde, hora de la procesión, a decir con toda la fuerza un grito y clamor unánime: “¡Valencians, tots a una veu: Vixca la Mare de Déu!”.

El Arzobispo envía un mensaje de esperanza “porque Ella siempre nos ampara y está atenta a nuestras necesidades”, y “tampoco ahora, en la pandemia del coronavirus, nos abandona, sobre todo a quienes han padecido la muerte de seres queridos o sufrido la enfermedad, con quienes me siento a su lado, muy unido”.

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