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Coronavirus, el enemigo letal que ataca pulmón, corazón, riñón, hígado e intestino

Los primeros síntomas que ya se dan en casa y hay que tener en cuenta son la pérdida de olfato y gusto y el fuerte dolor de cabeza

Domingo, 26 de abril de 2020

A.Casañ.-  El Covid-19 es un virus con diversas armas que no solo provoca una grave complicación respiratoria. La tos, la fiebre y la dificultad para respirar es la segunda fase tras la pérdida de gusto y olfato y el dolor de cabeza durante la primera semana. Luego llega la fase de invasión celular, haciendo múltiples copias de sí mismo e invadiendo otras células.

Si las defensas naturales del organismo no vencen al virus durante esta fase inicial, el virus desciende por la tráquea para atacar los pulmones donde los alvéolos, los pequeños depósitos del árbol respiratorio también ricos en la enzima ACE2, porque, recordemos, es en las mucosas, ojos, boca y nariz, donde encuentra las mejores condiciones para su multiplicación y supervivencia.

La gravedad del daño pulmonar es la línea de salida. A partir de ahí el ataque del coronavirus es diferente en cada paciente; algunas personas son capaces de lidiar con la infección sin apenas enterarse, otros acababan en las UCI debatiéndose entre la vida y la muerte, y con manifestaciones muy diversas. El virus tiene otros otros órganos vitales como diana y deja su huella en el sistema cardiovascular, nervioso, digestivo, urinario y hasta en la piel. Dibuja un mapa de la devastación del cuerpo humano desde la cabeza a los pies.

En declaraciones al diario ABC, el doctor Jesús Porta-Etessam, vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), explica que nunca se había visto nada parecido. “En una misma UCI podías encontrarte a un paciente sufriendo una crisis epiléptica, a otro con un tromboembolismo y a un tercero intubado por problemas respiratorios. De un día para otro, la enfermedad evolucionaba y el manejo debía cambiarse porque se pasaba de una fase infecciosa a inflamatoria”.

Síntomas como mareo o vértigo, encefalitis (inflamación del cerebro), parálisis facialcrisis epilépticas o ictus podrían relacionarse con la enfermedad durante el tratamiento en algunas personas. Se estudia ahora en toda Europa si estos problemas neurológicos son causa-efecto por el Covid-19 o si se está asociando prematuramente con esta infección. El neurólogo David García Azorín, vocal de la SEN, afirma que “un buen número de ictus podrían ser una mera coincidencia, pese a que sabemos que la infección tiene un papel claro”.

También los cardiólogos buscan la relación de enfermos con síntomas claros de infarto que tienen las coronarias limpias. Y la única explicación que encuentran se vuelve a llamar Covid-19. La infección puede provocar en pacientes jóvenes y sanos una miocarditis que inflama el corazón. Otra explicación es que esa inflamación altere el endotelio, la capa que tapiza elinterior de los vasos sanguíneos causando el desprendimiento de placas de ateroma que causan un paro cardiaco si taponan la arteria.

El riñón es otra de las víctimas del coronavirus. Mientras medio mundo clamaba por la falta de respiradores para salvar a los pulmones que fallaban no se prestaba atención a otro equipamiento esencial: las máquinas de diálisis que están salvando muchas vidas.

Se habla del coronavirus como una guerra pero lo que no se dice es que se libra en numerosos campos de batalla. Los geriatras también han contado cómo lo que parecían cuadros gastrointestinales, con diarrea y náuseas, eran coronavirus. El intestino y el hígado se han visto también como un objetivo del virus, como también lo es la piel. Existen investigaciones en marcha para averiguar si urticarias y sabañones son un síntoma más.

La contención de los contagios ha facilitado un descenso de la presión en los hospitales y sus UCIs. El doctor José Luis Zamorano,  jefe del servicio de Cardiología del hospital Ramón y Cajal de Madrid, explica que aunque queda mucho por saber, “en pocas semanas hemos avanzado muchísimo. Aún no tenemos claro por qué personas jóvenes sin enfermedad previa van mal y mayores de más de 80 años que superan la infección con los tratamientos actuales. Es mejor no enfermar, pero si lo hacemos, mejor cuanto más tarde porque cada vez sabremos más. Cada semana cuenta”.

Y todos los médicos coinciden en el mensaje:  pérdida de gusto y olfato es un síntoma del que debería advertirse a la población general, igual que se hace con la fiebre o la tos seca, para advertir en atención primaria de la posibilidad del haber quedado contagiados.

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