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Los mayores de 60 años con distintas patologías deberán seguir confinados más allá del mes de mayo

Videoconferencia con Sánchez/GVA
Videoconferencia con Sánchez/GVA

Las personas mayores con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, sobrepeso, diabetes o con tratamientos de quimioterapia tardarán en recuperar su vida normal

Sábado, 11 de abril de 2020

A.Casañ.- El posible final de la cuarentena impuesta por el Gobierno para frenar la pandemia del coronavirus que se prevé en principio para mediados de mayo, tendrá una desescalada progresiva entre segmentos de la población de menos riesgo de contagio. Van a variar los comportamientos individuales en cuanto a las reuniones de trabajo o de ocio, el uso habitual de mascarillas para actuar en cualquier ámbito y el mantenimiento de las distancias en el transporte público y otros actos colectivos.

Hasta que el 70-80 por ciento de la población no se encuentre inmunizada contra la COVID19, cualquier relación laboral y personal o hasta familiar, se irá adaptando a nuevas medidas de protección, bien impuestas por las autoridades sanitarias, bien asimiladas por cada individuo como comportamiento general. De hecho, algunos especialistas en neumología consultados por este diario, de los hospitales Arnau de Vilanova y La Fe de Valencia, advierten ya de que todas aquellas personas mayores de 60 años con algún tipo de patología cardiovascular, diabetes, pulmonares o con sobrepeso y otras, deberán permanecer confinadas hasta el mes de julio cuanto menos.

Dichas fuentes insisten en reforzar la autoprotección más allá de las indicaciones del Ministerio de Sanidad y sus respectivas delegaciones autonómicas, porque muchas de esas decisiones están basadas exclusivamente en la estrategia política y no en la realidad médica que afecta al país. Además auguran un fuerte rebrote de la enfermedad para el próximo otoño, lo que únicamente se podrá aliviar desde el comportamiento individual asimilado.

Puig: “la desescalada atenderá a criterios geográficos, de edad y por actividades económicas”

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ha planteado que “la desescalada atienda a criterios geográficos, de edad y por actividades económicas”. Así lo ha afirmado en comparecencia posterior la reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el resto de los presidentes y las presidentas de las comunidades autónomas para abordar la evolución de la crisis del coronavirus.

Puig insistido en “la necesidad” de alcanzar “acuerdos institucionales con todos los partidos” que hagan compatibles las medidas generales y ha planteado que los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) que afectan al sector turístico “puedan ir más allá de la fecha de finalización del estado de alarma, dado que, por las características de este sector, las empresas que se acojan a él no tendrán clientes inmediatamente después de que termine ese periodo. Igualmente, también ha propuesto que se agilicen los mecanismos para la licitación de obra pública”.

Puig ha enfatizado, asimismo, que, con la vuelta a la situación inicial del estado de alarma, no se está ante una situación de “desconfinamiento”, dado que se siguen persiguiendo los mismos resultados de seguridad sanitaria, “algo incompatible con la relajación en las medidas de prevención”, ha señalado.

Por ello, ante la nueva situación que se inicia el martes de recuperación de actividad en determinados sectores, “resulta prioritario garantizar la seguridad de las personas trabajadoras y plantear una dicotomía entre seguridad sanitaria y actividad económica es erróneo”, ha indicado el president, que se ha referido a la necesaria “corresponsabilidad” en este ámbito.

Test rápidos y mascarillas

El president ha fijado su posición respecto a los test rápidos, que, tal y como ha recordado, sirven para identificar posibles contagios, y también ha subrayado que es importante garantizar el suministro de mascarillas para su uso en determinados espacios como el transporte público, un aspecto sobre el que ha avanzado que se va a trabajar con los colegios de farmacéuticos. Puig ha subrayado que las precauciones deben seguir manteniéndose porque “ni un test ni una mascarilla son una vacuna”.

 

 

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