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Opinión

Ojalá que llueva café

Cámera café/archivo
Cámera café/archivo

Francisco Mares

03-04-2020

‘Camera café’ vuelve 11 años después y con nuevos episodios. La serie de humor del valenciano Arturo Valls llega en el momento que peor se está poniendo la situación con una crisis de la que, como ya avanzamos, vamos a salir más parados que nunca y cuando más falta va a hacer café para todos ya que se estudia prorrogar el encierro, con un pacto de Moncloa con café largo para todos ell@s. Ante la realidad que ya no se puede ocultar, se impone el postfranquismo de entretener más a la población con pan y circo.

Esta misma semana ha empezado a proliferar más que nunca – incluso en los espacios informativos donde ni siquiera nunca han faltado- los sketches de reality en formato de cámara oculta sin la honestidad del pionero Summers. Una vez se saca una idea, se pervierte teatralizando to er mundo e gueno unidireccionalmente para modelizar a la gente imitando en los balcones no ya aplausos en vez de Crítica, España va bien, sino a disfrazarse y montar el número en un circo para no olvidarse de los buenos ratos del aquí no hay quien viva pero con una ficción que se hace pasar por información.

‘Camera café’ ha resucitado, modestamente porque el aprovechamiento de la idea no da para más. desde YouTube con un sketch sobre la cuarentena, a partir de la cual Arturo Valls prepara la idea de un largometraje con el reparto de la serie que, va por ti chaval, podría asemejarse a ‘La cabina’: un corto en un espacio cerrado pero con la comunicación a mano cuando la opresión corta el poco aire que queda libre. La retroalimentación advertida entre famosos y comentaristas tiene otra vuelta de tuerca con grado de solidaridad, ya que en estas ideas por asomo sirve para obtener una realidad prediseñada a cargo de todos los servidores utilizados como criados y bufones para más inri, quedándose sin trabajo y trabajando gratis para los que no les falta y para que no les falte además de bien pagado.

Según Ana Rosa Quintana la ‘magnífica idea’ de retomar la serie ha tenido lugar hace unos días por obra y gracia de Alex O` Doguerty según el testimonio de Carolina Cerezuela. Una idea por el estilo surgió con anterioridad al proponerse la reposición de ‘Manos a la obra’ (de otro valenciano como V. Escrivá) retirada de la circulación, como su continuación, por estrategias de corte político como las que dan lugar a la irrupción de otras como ‘Camera café’ o ‘Veneno’, que Atresmedia lanzó a bombo y platillo para empezar a emitirse al tiempo que la petición de ‘Manos a la obra’ subía en número de firmas en change. org. Firma la petición. Atresmedia. Reposición ‘Manos a la obra’ promocionada por este diario en exclusiva.

Las ideas se encuentran por el camino y seguramente Alex no sepa ni de donde le viene su iluminación,  pero es crucial seguirlas porque así se descubre como funciona el sistema de la creatividad como negocio que se vende como Cultura. Se comprueba una vez más la sintonía entre los grandes medios, ante la divisa desde las avispadas torres y reyes de la guerra sucia, del estado de alarma que en son de paz ponga en peligro su audiencia. Y se divisa como todos (sean rivales o no, sean de El Mundo o El País, sean de Atresmedia o Mediaset), dando una de cal y otra de arena, se reparten el pastel instantáneamente tomándose un café express para expropiar las ideas que puedan apenas afectar a sus audiencias. Se aprovecha y hasta se toma el el pelo de los que rehuyen para hacer champú para su progenie de pura raza de abrazafarolas .

Está semana también ha habido famosos como Luz Casal (hasta con el nombre escogido manos a la obra para dar impulso de marketing a la idea), que se han lanzado con un programa de teleoperadora para hablar por tf con los fans que lo requieran. Y no han faltado programas donde los famosos de turno han reconocido en acto de constricción que salen a la calle habitualmente mezclándose con el populacho. Que lujo.

La iniciativa de luz para casa y casal (cuando la de la calle tiende a otra prórroga o la de salir más a ventanas y balcones a falta de terraza y supliendo las buenas vistas de barrio por el color y alegría del carnaval que fue el último recuerdo sin confinamiento), ha corrido como un río de pólvora en cadena desde la Ser. Y la mecha ha prendido justamente, tras criticar al clan de Zp por no saber lo que es tomarse un café fuera de la máquina del congreso.

Evitar la realidad ha seguido tres pasos en la evolución de la crisis: negar toda crítica, posponerla y tolerarla sin ideología. Cuando la realidad irrumpe sin acallarse un paso más, ha sido tomárselo con humor sin crítica.

Pero hay más formas de ahogar la libertad de expresión que la del arte con humor crítico descafeinado desde Zp.

En las listas negras hay también anónimos a los que se pisotea impunemente, incluso literalmente nada más salir a por algo de comer una vez cada dos días. La fama hace a veces que los fans se te echen encima. Choque en un primer cruce de ida sin nadie más por la calle y otro en el primero de vuelta desierta, son ejemplos de un no parar sin respiro para salir bien parado del estado de alarma, no ya de dos en dos días sino desde mucho antes de decretarse a diario en cualquier apartada orilla independiente. Inspiración de los musos mozos besucones de ida y vuelta. Pero tampoco las ideas de represión a nivel cotidiano son originales ni van en su sentido de crítica a la libertad de expresión. Lo saben los que pasaron a mejor vida tras haberla vivido también, y con mucha más graduación, como Rita Barberá: cuando las barbas veas cortar…. En los próximos cruces o cortes, en vez de un autógrafo habrá que pedir al menos un view (aunque sabemos que hay más formas de leer sin reconocer que se ve GH) y si hay aire tras el encontronazo que menos que la firma del libro que implementado y no publicado. Y si el temple no lo impide entrando en pánico, hasta una foto para seguir informando aun sin respiro de la realidad de la calle que siempre han querido disfrazar los que no saben ni lo que cuesta de ganar un café y que ha cambiado poco antes y después del confinamiento para los que piensan en libertad: un espacio de circulación, interna y externa, que siempre se ha querido acortar.

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