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Opinión

Malos tiempos para la Crítica

Angel Gabilondo, PSOE/ImgDM
Angel Gabilondo, PSOE/ImgDM

Francisco Mares

29-03-2020

En el discurso previo a la prórroga del estado de alarma el estado pasó a ser de guerra, contra virus y bulos, al compararse explícitamente con la segunda gran guerra y sutilmente con su propaganda. La comunión entre política y periodismo estaba servida. La trastienda del discurso tuvo un antes y un después con el protagonismo del periodismo de combate por bandera. Lo de menos, secundario, fue el discurso, pues se sabía que iba a la prórroga. Lo de más fue que el antes y el después estuvo marcado por la influencia y referencia de dos veteranos de guerra que intervinieron la realidad en su momento crítico para acallar las críticas contagiosas no benignas. El protagonista del discurso pasó a secundario ante los modelos respectivos para el entorno digital e impreso, importando la deriva de Sálvame y otros realitys, donde los comentaristas pasan a ser los famosos y los famosos a comentaristas retroalimentándose solidariamente.

El antes ya fue influido antes del primer decreto por un artículo artificioso de P. J. Ramírez, crítico con los críticos y que twiteó en vísperas del segundo decreto. El comunicado comulgaba con la creciente preocupación de otros medios más comprometidos con el partido en el poder y servía de visado de neutralidad al no haber hecho nunca ascos el periodista ni a Aznar ni a Zp. No es anómala la conexión entre los jerifaltes del periodismo y los de la política, ni extraña la simbiosis entre sus discursos, al margen de la función de reproducción el uno del otro, ya que la relación es también a la inversa. Se puede conjeturar (aunque el presi dijera que ya está bien de ‘sospechas absurdas’), que la opinión de Pedro J. R. pudo determinar el estilo de la retórica más literaria utilizada de oficio. En Liarla Pardo, Pedro J, justo antes del discurso, prevenía a los críticos por tercera vez (artículo, twuit e in praesentia) con el ingreso hospitalario de la madre del presi. El rol maternal en masculino evitó el tono de entreguerras para no avanzarse sino después con el donaire y garbo de Pardo para acallar, no sin guiño maternal antes de recrear lo de los bulos son tan peligrosos como el virus y están con él por lo de ‘son sus aliados’ . El País dijo por el presi que la ola pondría contra las cuerdas la resistencia física y moral, jugando literalmente con el antes y después del propio discurso como un dj entre el surrealismo y el expresionismo.

El después vino marcado porque no se siguió el Consejo de acallar la Crítica, escudándose en la de bulos y cotilleo de sainete. La estrategia del cuarto poder tiró entonces de lista de espera, saltando a la palestra de El País el potentado Cebrián en un comunicado de fair play, censurando la crítica hasta la posguerra, dándole entonces paso de cebra con stop bajo consigna de que ahora no es el momento. Acto seguido, todo el estadillo de periodistas independientes de la mañana y de la tarde repitieron como loros al dictado en sus jaulas de buen barrio, los comunicados de sus presidentes. Tras decretarse la prórroga, no sin críticas, este jueves en sesión de Congreso prorrogado desde la noche del miércoles, y como se iba perdiendo la educación no tomándoselo con filosofía, el relevo fue del ex ministro de Educación Gabilondo, otro filósofo no de Sanidad pero igualmente con vocación de fraile. El momento ahora era de no censurar las críticas nunca pero no cargarlas de ideología. Esta posición más coherente cayó igual de estratégicamente cuando todo el mundo del país no callaba ni ante la aparición estelar de los adalides de la libertad de expresión. Otra misiva de la educación, pero de la de la letra con sangre entra, días antes del segundo encierro anunciado, advirtió en rol de poli malo que no se perdonará al que quiera sacar rédito político de las críticas. ¡Olé!

La Crítica, en un caso crítico, no debe esperar al final de la película a ver como acaba la cosa no siendo la crítica de cine, aunque la realidad supere la ficción sobre todo por un gobierno que, no cortando al principio por lo sano, ha prolongado la trama con un rollo de discursos y todo un argumentario de sospechas absurdas de las que la verosímil es la de su incompetencia que ya va mejorando. De acuerdo con Gabilondo en no mirar por los sillones de los que no van a tener problemas para encontrar trabajo, y bien pagado, o para vivir de rentas en sus casas de las que, no siendo jaulas, no salen casi. No les afecta la situación de encierro aunque haya prórroga hasta que el Valencia gane la liga. ¿Alguien ha visto algún famoso en el súper, en el cine fuera de la pantalla o ha tenido más opción de acercarse que al firmar un libro, autógrafo o hacerse una foto? Y años antes del virus. Estos sí que son previsores y no el gobierno. Si ya Zp se hizo famoso, más que por presidente del gobierno, por no saber contestar en ese cargo lo que costaba un café en un debate con público de Barrio de Aranoa. Zp pensó que el café valía 50 céntimos como en el congreso. Pocos cafés fuera de su barrio o clase. Qué social el talante. Tal vez tomó uno de 50 ptas y no se daría cuenta que luego subió a 1 euro de golpe para redondear. Incluso le parecería más barato 50 céntimos que 50 pesetas o 2 cafés 50 pesetas.

La segunda semana de castidad ha sacado de sus casillas a los abrazafarolas del gobierno, como una plaga con síntomas de pensamiento único vendido para ir a la última en nombre de la libertad de expresión, la igualdad y la república. A la última, porque esperan a toro pasao para su declaración de medidas hasta el final de la película, como esperaron a morir Franco para ser o tener oposición.

La caída de Ángel llegó en el momento de más críticas por el despido de A. Ussía de La Razón por ir por libre. Marhuenda dice que por insolidaridad al no querer compartir columna con él, director, en la última plana y Ussía que por censura . Que se apañen. Toda ruptura no es por sus postrimerías, aunque sean contundentes, sino por un continuum en que ya molestó ir por libre si criticaba al grupo de la secta. Pero fue tras 15 años de escribir lo que le dio la gana, cuando Ussía salió bien parado del estado de entreguerras como una medida más de aviso para acallar las críticas más cargadas. El Consejo de guerra no iba pues solo para bulos y críticos desvalidos. A Ussía (aunque, con la venia de ussia, se pasara 4 pueblos como J M García con espíritu deportivo pródigo en motes y calificativos de mal gusto), no se fue a por él como ahora en nombre del decoro del lenguaje y las buenas costumbres. Un estado de guerra siempre se aprovecha por unos y otros para eliminar lo que ya les ponía en estado de alerta. De ahí el paso de uno al otro con mediación de la prensa para no propagar sino la propaganda de su empresa.

La Crítica es también solidaridad con los afectados para hallar más soluciones entre tod@s democráticamente. Se critican las críticas pero es hacerlas y se aprueba hoy, al fin de la segunda semana de encierro, reducir las salidas a lo más esencial (tras debatirse por segunda vez si lo son las peluquerías para tomar el pelo). Y también se corrió a toda leche a la conchinchina a por el material que faltaba tras gastarse economía en tiempo, dinero y esfuerzos reiterados desinfectando lo vuelto a infectar a diario. El presidente de la Generalitat Valenciana lanzó dos aviones sin tiempo de coger las maletas al darse las primeras críticas al discurso.

En estado de guerra es ‘normal’ que las reacciones se sucedan unas a otras como en contagio, aunque no sea información sino propaganda de la militancia. Pero es que, como ya se dijo otras veces con ejemplos triviales de palabras en adopción, los grupos de poder expertos en la guerra sucia de la comunicación están siempre en estado de alerta para divisar peligros, que no lo son sino desde sus altivas torres de ‘café para todos’ ell@s.

Aunque, desde la crítica libre, independiente y declaradamente, sin lista de espera, más apuesta que opuesta: ¿No es verdad ángel de amor que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?

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