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Opinión

Las caceroladas no me van

Vicente Torres

20-03-2020

En democracia no tienen sentido. Cuando España acabe siendo una dictadura al estilo de la de Venezuela, o de la de Cuba, será cuestión de planteárselo, pero sin perder de vista lo peligroso que resultará, porque los podemitas son crueles y ruines.

Los acosos, a los que son tan aficionados los podemitas, no son aceptables en ningún tipo de gobierno.

Vivimos una crisis sin precedentes que lo va a cambiar todo y la única figura que puede servir de faro y sostén moral a todos los españoles es el Rey. El presidente del gobierno no puede asumir ese papel a la vista de su narcisismo incurable y su manifiesto odio a la mitad de la población. Que el PSOE lo siga sosteniendo es un misterio y una preocupación. Quienes apoyan al presidente, menos todavía. Los podemitas, por malvados. No quieren más que hundir a los españoles en la miseria. Pero es que además de eso, son maleducados. Sobre ese particular escribí esto que sigue ‘La utilidad de la educación y de los buenos modales’ que viene muy a cuento, porque el imbécil citado en último lugar volvió a faltar al respeto al Rey, al que, por supuesto se puede criticar, pero no desde las instituciones, no en discursos oficiales, pero estas cosas no las pueden entender todos.

Nada volverá a ser igual, pero para salir con bien de la crisis, o sea, del mejor modo posible, es indispensable que los partidos y los gobiernos estén dirigidos por personas con principios y capaces de hacer sacrificios. Como están haciendo los profesionales de la salud y de otros ámbitos, que, en muchos casos, incluso corren riesgos graves. Los Torras, Rufianes, Iglesias y similares están de sobra en la política. Que se les proporcione un chalet y una vida regalada a cada uno, para que se aparten y no vuelvan.

Las personas civilizadas, en los países civilizados, usan las cacerolas para lo que fueron hechas.

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