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Opinión

El caloret

Rita Barberá Nolla, alcaldesa de Valencia de 1991 a 2015/informaValencia.com
Rita Barberá Nolla, alcaldesa de Valencia de 1991 a 2015/informaValencia.com

Francisco Mares

16-03-2020

Suspendidas las fallas el 11 M (todo un bombazo ya sin mascletá) y para que tampoco se salga ni a respirar dando la vuelta a la manzana (aunque fuera comprándose cada ciudadano su mascarilla o equipo de astronauta), ha sido llegar el fin de semana y se ha corrido la voz para decretar el estado de alarma. Con el apoyo de los misioneros de los medios de moralización con crédito de Loyola y para que no tengamos otra cosa que hacer que adoctrinarnos con sus prédicas, el presidente del gobierno decretó el estado de sitio a las 00’00 h. del 15 M. Las autoridades para gestionar el estado son inapropiadas – salvo el caso del Ministro de Interior- aunque contasen con los mejores asesores técnicos :

– Un filósofo de ministro de Sanidad sin formación sanitaria para tomarse la vida con filosofía y moral de encierro y clausura

-Un maestro de Educación Física como ministro de Transportes diestro en encierros e inmovilidad.

-Una ministra de Defensa sin formación militar pero con el mérito de ser la primera mujer en muchos cargos.

Para no venirse arriba tras librar el primer fin de semana de reclusión, este lunes 16 el ministro salido de este estado vacunado del affaire Delcy, ha dicho que la cosa va para largo y si no es otra de sus trolas vamos a echar de menos el caloret.

En la Cridà de las fallas 2015, Rita Barberá calentó los ánimos con un Valencia digno de Bernat i Baldoví al apostar por el bilinguismo, hablando a la vez valenciano y castellano en igualdad y con transformaciones de género como la del caloret.

Presta su caída, Rita fue una de las primeras en notar en sus carnes el modelo Finlandia que se avecinaba ante cuyos rigores invernales se refugió en el caloret unos grados de más.

La Cridà fue la vez que Rita empezó a oír pitos en un acto institucional, aunque no fueron muy sonados porque el acto fue masivo y libre en asistencia.

Otra cosa habían empezado a ser las distancias cortas como las salidas al mercado o los actos vecinales. Ahí ya se había empezado a representar sainetes del valenciano de Sueca en plan aquí no hay quien viva.

El terreno más hostil donde ganaron los pitos a las palmas, y pese a remontar estas varias veces el marcador, fue Patraix: barrio del que la iba a suceder en la alcaldía cuya figura, una venerable promesa de casi 70 años para el juego de ataque, fue fichada por Compromís como killer de la ofensiva diaria para la oposición en campo consistorial. Fue el 8 /7 de 2010 el acto sanferminero en un barrio preparado para el acoso con toda una manada. Al acabar, Rita tuvo que salir casi de corridas no cesando tampoco la cuadrilla de azuzarle por detrás. Las distancias también se acortaron al llegar para antes de hablar, amedrentar marcando el territorio contra las cuerdas al estilo de Ábalos con la prensa. No extraña que para ser ministro de inmovilidad urbana venga bien ser medio torero por una parte y profesional de dar leches por otra.

La alcaldesa culpó al pspv del boicot. Según fuentes municipales se había advertido de que al acto de Rita acudirían militantes socialistas pero para airear sus pitos y no en prueba de amor a la democracia y la pluralidad. En otros feudos de Compromís como Benimaclet, un mes antes el abucheo fue desde ventanas y balcones. El ambiente, el caloret, estaba caldeado cuando Rita jugaba en casa de los que le iban a arrebatar el liderato por los pelos y con unos resultados de equipo modesto. Ximo Puig fue presidente de la GV obteniendo el peor resultado de su partido y Ribó ha revalidado también con los votos fijos de sus hooligans colocados en ciertos barrios, universidades y trabajos. Con esa matemática perfecta el alcalde asegura siempre un mínimo de resultados a la espera de que la oposición caiga por méritos propios y por el desgaste de presiones sistemáticas y cotidianas. A Patraix el equipo municipal iba preparado con su afición para interrumpir con vivas a Rita cada vez que los pitos se adelantaran. Pero la compañía de reproches de musculatura social ganó con solvencia, desacreditando con crédito. Acertado fue el título resultadista de Parrilla en Levante: Más pitos que aplausos para Rita Barberá en Patraix.

Los que se iban a erigir en guardianes del acoso a la mujer, del ni una más ni una menos y de los derechos de lesbianas, gays y transexuales empezaron por esas fechas en Patraix y Benimaclet a humillar y hundir a una mujer y lesbiana, para asentar su poder. Algunas de las camisetas y pancartas allá por donde iba Rita rezaban que no se podía ser lesbiana en un partido fascista o que era incompatible seguir al Papa y a las mamas.

Rita declaró al acabar en Patraix que esa era la manera del pspv de hacer su campaña electoral como ‘expresión clara de su incapacidad de hacer política ‘. La portavoz Carmen Alborch lo negó todo, culpando sin más- como el portavoz Ábalos (ya ex ponente como portavoz según vaticinó este diario de influencia)- a los populares de hacer más de lo mismo.

El discurso de la Cridà de 2015 llegó incluso a los exámenes de la universidad que movilizaba a jóvenes (y menores de otros coles afines), muchos de los viernes de huelga que desde varios años precedieron a la caída de Rita. Se la acusaba de dar patadas a la gramática borracha. El caloret fue tema de redacción y comentario, tanto en el examen de ese momento en la universidad feudo del gobierno sucesor, como en las pruebas de selectividad de ese año en el área de Valenciano. Para enseñar lo que no era modelo a seguir en lengua y política.

Sin embargo, el discurso de Rita fue premonitorio porque, según reconoció, sus errores se debieron al bloqueo y por quedarse en blanco. Ella, tan segura siempre, empezaba a flojear como cuando al ir de juicio apenas podía ni hablar ni moverse para bajar del coche coordinadamente.

Aunque no hubo manera de reflejar por escrito unánimemente en los medios la nueva lengua para los valencianos, una más, que proponía Rita, esto podría acercarse a lo que dijo: «Vos anime a que degeim pasar el fred del verano, el fred de l’hivern i bosquem el caloret, el caloret sin dua, el caloret faller, el caloret de foc i flama, el caloret faller, tenim que buscar la llegá de l’arribada de la festa fallera».

Rita pronunció su discurso embriagador confundiendo el frío del invierno con el del verano como si previera lo que ha pasado en las fallas que, progresivamente y no sólo este año, se han ido enfriando. Como si lo viera porque ya le estaba pasando al buscar los grados de caloret ante los del escalofrío de los enemigos de la fiesta y los calores no inquisitoriales.

No salgamos, no bebamos y hagamos lo que más jode: leer y escribir. Deixem passar el fred de l, hivern del model Finlandia y rompamos el hielo en las próximas erecciones, saliendo a por todas a la calle para decirle a Sánchez que se vaya el y los suyos a casa. Es lo que ha evitado este 15 M que (suspendidas este lunes 16 también las elecciones vascas por no hablar del problema catalán), se podía volver en contra de los que lo aprovecharon, incluso al no prohibir las calles hasta pasada la manifestación del 8 M: vivero de votos que no importa que se contagien. Y con un lema institucional de caloret: Sola y borracha quiero llegar a casa.

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