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Opinión

Aquí no hay quién viva

¿40 maletas?.../Img. LD
¿40 maletas?.../Img. LD

Francisco Mares

09-03-2020

En El Confidencial, José María Olmo ha publicado el 8 de marzo un artículo en respuesta al requerimiento que esa misma semana, con buenas maneras, exigió a los medios el asesor del ministro de inmovilidad, trolers y trolas. Se exige a un diario en concreto y tampoco muy incisivo, que se retiren las palabras que lo tachan de violento. Aunque la noticia data de hace tiempo, ha sido hace poco cuando parece que ha empezado a ser molesta. Pero de tal palo tal astilla, pues parece que se trata de una trola más.

El Confidencial acaba en clave confidencial con las palabras de Matías: la víctima por la que fue acusado el asesor del torero de guardia. El final es aterrador y parecido al que vivió Rita Barberá, según se relató en el artículo para este diario del 6 de marzo conmemorativo del Día de la mujer. El Confidencial califica de calvario el día a día de la víctima tras ser apalizado, y con saña, por parte del recién nombrado consejero de Renfe, donde el ministro de transportes, equipajes e inmovilismo ha dicho que va a tomar medidas ¿por el caso pandémico? La inmovilización se prolongó tras la paliza durante los 4 años que duró el posterior proceso de instrucción y este es el final del artículo: “Llegué a cerrar las puertas y ventanas con puntales. Llegó un punto en que la presión era insoportable. Le pedí al juez que pinchara mi teléfono para identificar a las personas que me llamaban pero no quiso”.

Para ir probando la causalidad entre la escritura y la subida de presión y otros síntomas como la ansiedad, falta de respiración y dificultades de movilidad, hay que añadir más casualidades a las dichas que demuestran que los diarios digitales no comprados por los grandes medios son de influencia aunque no de referencia. A las casualidades como la queja del agresor al sentirse agredido por una noticia publicada hace mucho o la del aquí no hay quien viva de la ventana de Rita, a la de Matías para ver las musarañas, habría que añadir los efectos secundarios, reacciones reaccionarias tras la publicación de nuestro último artículo, para demostrar que no sólo nos leen sino al momento y al detalle para hacer tragar lo que se escribe sin apenas digestión. Algo ya experimentado con el libro que no se puede publicar cuyas escrituras se han aplicado, al revés de su sentido en conversión, en carne viva para que no sea sólo teoría.

Siendo imposible dar cuenta de todas las reacciones, se apuntarán algunas por si se cree que pudieran ser motivo de riesgo para la salud. Nada más publicarse el artículo referente al rodeo alrededor y al ir a cargar batería del móvil a un bar universitario, es pedir una botella de agua y pasar de tener todo el bar vacío a okupado alrededor por clientes de edad nada habitual: canosos viejunos de la primera cruzada e incluso uno con la camiseta de medio ambiente de la barbaritat valenciana. En el artículo sobre las dulces maletas de Delcy, el atropello del maletero fue precedido por el encuentro al ir a comprar la cena con un elemento del núcleo duro del gobierno local solicitante, por supuesto, de reunión más que de saludo o encuentro. Hubo más encuentros tras ese artículo de vips y enchufados por las oligarquías curiosamente cada vez que iba al mercado como Rita, además de los encontronazos ya de shock en las inmediaciones de la ventana.

En el último artículo inquietaba el rugido de un skate ante el que se contenía la respiración en una inspiración contraria a la de las musas. No ha habido día siguiente sin una y luego dos motos por detrás encima de la acera echando humo. Motos hay y aceras también pero puede haber causalidad cuando te pisan el culo, incluso esperando para tomar esa dirección al hacerse cambios de sentido sobre la marcha para aún así no despistar y si encima son motos de empresas donde se coloca con igualdad a l@s votantes de los afiliados al gobierno criticado.Y no ha faltado otro patinete a la altura de la boca en un recodo. Por hablar. Sube la escritura y sube la presión: de skate a vehículo a motor. De los trenes rigurosamente vigilados seguiremos informando, pues los que sabemos de que va la movilidad del inmobilismo queremos seguir probando la relación (de sainete del gran Bernat i Baldoví) entre la escritura o el saber y los infartos.

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