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Opinión

Iñaki López e Iñaki Gabilondo en La Sexta noche

Iñaki Gabilondo, La Sexta
Iñaki Gabilondo, La Sexta

Francisco Mares

01-03-2020

He visto esta noche en La Sexta noche al tenido por muchos por gran periodista independiente que lee poesía japonesa al amanecer. El bilbaíno sin pretensiones forales ha entrevistado al donostiarra de igual parecer. Todo queda en casa. El Ignacio de Loyola del periodismo se ha visto nervioso e incluso poseído por una ira hasta ahora disimulada, como en otros muchos hermanos del talante bajo la estirpe del cálculo y el buenismo.

Hermano del ministro de educación en la época del terrorismo de estado y debutante en promoción dando la gran noticia del 23 F, había dicho ya a Évole que ha aparecido una línea de pensamiento que se dedica a falsear la historia. Cree el ladrón que todos son de su condición. Este periodista, que cobra un dineral por dar su opinión como si fuera la de Jesucristo, está siendo últimamente promiscuo en los medios.

En una charla a los estudiantes, los predispuso contra las mentiras del mundo digital sin más matización, y ahora aparece en la fiebre del sábado noche, además de tener previsto inaugurar el nuevo programa de Mamen Mendizabal Palo y astilla, que empieza por entrevistar y halagar a los que te han colocado mirándose el ombligo como dios manda.

La opinión de esta agencia de colocación del periodismo de la izquierda de convento, pasa por ser muy progresista pero está vez, seguro que ha leído algún que otro artículo del digitalismo que pone el dedo en la llaga, se le ha visto el plumero.

No condenar la apología del franquismo fue una forma de conminar la decisión de Podemos para hacer ver que el psoe es más tolerante. Lo empezó Más país invitando al congreso de los diputados a Polonia de Tv3 a defender el humor y la libertad de expresión, justo dos días después de un artículo publicado en este diario, Al soci no se’l pot enganyar, donde se salvaba de la quema el humor de los catalanes de Polonia. Fue un primer intento de laminación del sociolismo de Carmena, Errejón, la Ser y cía hacia Podemos. En esa línea, el numerario de la Universidad de Navarra ha utilizado un lenguaje más hostil que el que tantos años le ha dado su prestigio:

‘Armado ideológicamente’ ha elogiado la contención de Podemos pero no entiende que se quiera meter en el CNI e indagar en los secretos de estado, aunque no vea al equipo de Iglesias como revolucionario ahora mismo. Nerviosismo e inquietud al ver que un socio del que no se fían mucho puede descubrir cosas, es lo que ha transmitido el segundo representante del objetivismo tras Matías Prats.

También ha abogado por no perseguir a twiteros o gente que se mete con la religión. Hay que tener musculatura social ha dicho en otra declaración no exenta de fuerza bruta en el antaño comedido en forma y fondo. Ha condenado las ofensas de Willy Toledo con un deje que recuerda el No habrá paz para los malvados del mafioso Isaias, terciando al decir que no hay que castigar a los que no nos gustan.

Más que con razón con gusto, buen gusto o a gustín, ha propugnado el método siciliano del reproche social y no penal (no vaya a ser que se vuelva en contra como los mártires que han creado) y porque no hay que reírles las gracias a los que ofenden a la religión pero tampoco perseguirlos penalmente.

A Plácido Domingo le ha instado a que debería retirarse y a que quitarse de en medio sería lo más elegante. Esto es como cuando su cadena, sabiendo que la inmigración es insostenible, condecoró a un emigrante de patera perseguido por la policía y luego protegido y reconocido al salvar de un incendio a un español, pero a condición de decir a los demás paisanos que no merece la pena venir aquí y jugarse la vida. El mismo discurso de Vox pero enmascarado de buenas intenciones. Esta es la religión de doble moral que hay que erradicar por falsa, aprovechada y ocultista de secretos inconfesables.

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