Lim, así no

Peter Lim, propietario del Valencia CF

Antonio Silvestre

25-02-2020

Nos hemos cansado en este diario, tanto su director Manuel Huerta como un servidor, de defender hasta la saciedad la gestión de Peter Lim al frente del Valencia. Hemos insistido en el mérito que tiene el empresario singapurés al aceptar una compra contaminada por varios marrones económicos que la han encarecido a posteriori, dificultando con enormidad su plan de explotación. Hemos resaltado su intención de cuidar la cantera, formar jugadores y hacer dinero con ellos, al mismo tiempo que potenciar el primer equipo con estos valores de la Academia, hasta sanear la caja de la entidad. Hemos celebrado sus logros, con las tres participaciones de Champions en cinco años, su título de Copa y su acierto en la incorporación de Mateu Alemany, y hemos coincidido en su decisión de prescindir del director general cuando pretendió cambiar su proyecto inicial.

Hemos criticado, a veces con vehemencia desmesurada, el montaje de la mayor parte de la prensa local contra su decisión de cesar a Marcelino y seguimos haciéndolo porque prosigue la campaña, interesada por las filtraciones inadmisibles del asturiano y el aburrimiento de su juego, con el que tuvo demasiada suerte con la que justificar el balance final de sus dos años. Y hemos alabado siempre su valentía para lidiar con este toro, más que un Vitorino, cuando ha tenido que enfrentarse al frente «popular» engendrado por un expresidente y que conforman la prensa y buena parte de una afición manipulada, descartando una nueva transacción de acciones ridícula e imposible, para volver a más de lo mismo en Valencia.

Pero desde la apertura de la ventana de fichajes del mercado de invierno y ahora, con la posibilidad de poder fichar a un defensa central, el señor Lim me está defraudando. Nos está demostrando que hay bastante falsedad en su repetida argumentación de incorporar jóvenes con futuro, que refuercen al equipo y además, supongan una inversión de futuro. Es el caso de Salisu, futbolista contrastado pese a su juventud, 21 años, y por el que valía pena pagar los 12 millones de su cláusula, de acuerdo con su susodicha política de fichajes, para luego poder obtener además una importante plusvalía. Y no sólo éso. Parejo necesita un recambio, un hombre organizador que le libere de jugar 60 partidos en tres competiciones. Tampoco esto sucedió en enero, a pesar de que habían buenas y ventajosas oportunidades, más si cabe, con el presupuesto previsto como ingresos Champions alcanzado de sobra.

Por todo ello hoy le digo a Peter Lim, así no. No cuente con mi apoyo porque ya no creo en usted. Porque ha tenido la oportunidad de demostrar que de verdad quiere hacer grande al Valencia y está dejando que se arrastre como un mendigo por las competiciones en liza. Porque tenía que haber dado la cara, él, personalmente, con las destituciones de Marcelino y de Alemany, haber venido a Valencia y haber ofrecido sus argumentos para tomar tales decisiones, tranquilizando al personal y poniendo en su sitio a más de uno. Porque tenía que haber venido a Valencia, hospedarse en el Westin un mes y haber acompañado al entrenador y a los jugadores ante los difíciles compromisos y las duras circunstancias en modo lesiones que ha tenido el equipo. Porque el fútbol, en España y en Valencia, es así, todos juntos, para lo bueno y para lo malo.

No, Lim, así no. Porque ya tenemos bastante con el desprecio habitual de la prensa de Madrid, que alimentan muchos insensatos desde aquí, para seguir dándoles la razón con silencios institucionales y declaraciones desesperantes de su empleado Murthy. Si su concepción de un club de fútbol es tan frío como el de gestionar una empresa de recauchutados, acabará a largo plazo con la gallina de los huevos de oro, devaluará la entidad hasta perder su inversión y dejará un reguero de desprestigio personal en todo el negocio del mundo del fútbol en Europa. Aún quedan tres días, piénselo.

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