FAMILIA SOCIEDAD

El cardenal Cañizares advierte de que la ley de eutanasia supone la ‘quiebra moral más grande’

El cardenal Antonio Cañizares en el XVII Encuentro Diocesano de Pastoral de los Enfermos/Img. M.Guallart
El cardenal Antonio Cañizares en el XVII Encuentro Diocesano de Pastoral de los Enfermos/Img. M.Guallart

«Es la verdadera amenaza que sufren los enfermos, sobre todo lo terminales, en nuestra sociedad», e insistió en la necesidad de trabajar por los cuidados paliativos

Domingo, 09 de febrero de 2020

A.Casañ.- El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, advirtió ayer en el XVII Encuentro Diocesano de Pastoral de los Enfermos, organizado por la Pastoral de Enfermos y Mayores del Arzobispado de Valencia, en el Centro Arrupe, con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo, sobre “la verdadera amenaza que sufren los enfermos, sobre todo los terminales, en nuestra sociedad”, haciendo referencia a la ley de Eutanasia, que “supone la deshumanización de nuestra humanidad y la quiebra moral más grande”. Por ello, insistió en la necesidad “de trabajar por los cuidados paliativos” y ofrecer “formación e información sobre ellos a nuestra gente”.

Cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares/Img.M.Guallart
Cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares/Img.M.Guallart

«La Iglesia está llamada a estar junto a los enfermos para ofrecerles alivio, descanso y compañía», señaló durante Encuentro. La Iglesia en Valencia atiende cada año a más de 31.000 personas enfermas con la colaboración de sacerdotes, agentes de pastoral, capellanes de hospital, voluntarios y distintas órdenes y congregaciones religiosas, según datos de la delegación de la Pastoral de Enfermos y Mayores del Arzobispado de Valencia.

En la diócesis de Valencia colaboran actualmente en esta acción evangelizadora más de 1.800 “agentes de pastoral de los enfermos”, voluntarios que ayudan a cerca de 6.500 enfermos, visitándolos en sus domicilios y acompañándoles a ellos y sus familias en sus necesidades, sobre todo espirituales, al igual que lo hacen los sacerdotes. También destaca la labor de los 62 capellanes y “personas idóneas” (laicos o religiosos con formación cualificada), que ofrecen “acompañamiento espiritual cada año a 18.000 enfermos y sus familias en los hospitales”.

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