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Opinión

Kirk Douglas

Muere Kirk Douglas a los 103 años en Beberly Hills/Rtve
Muere Kirk Douglas a los 103 años en Beberly Hills/Rtve

Francisco Mares

06-02-2020

Ha muerto Kirk Douglas, una leyenda de Hollywood, a los 103 años. Su nombre real era Issur Danielovitch. Era hijo de judíos rusos emigrantes a EEUU y uno de tantos prototipos del sueño americano al alcanzar el estrellato tras trabajar de camarero y otros oficios alienantes.

Se le reconoció por su hoyuelo en la barbilla y su complexión atlética. Era un actor enérgico que se alistó en la Marina durante la guerra y después trabajó en la radio, simultaneando pequeños papeles en Broadway. Debutó en el cine con Lewis Milestone gracias a la mano trifásica de Lauren Bacall. Este primer trabajo de 1945 fue todo lo contrario a lo que luego fue. Con Milestone interpretó al marido debilucho y sin ánimo de The strange love of Martha Ivers.

Pronto cambiaron las tornas y su primer triunfo fue haciendo de boxeador en Ídolo de barro (1949) de Stanley Kramer. Llegó a protagonizar superproducciones como Cautivos del mal de Vicent Minelly, director que también le dirigió en la icónica El loco del pelo rojo.

Formó su propia productora e incluso dirigió su primera película en 1973: Scalawag. Su primera película como productor fue La pradera de la ley (1955) de K. Vidor. Su mejor película, que no mejor actuación, fue Senderos de gloria de Kubrick. También protagonizó Espartaco que está siendo destacada por la prensa ideológicamente para ensalzar la actitud de Douglas frente a la caza de brujas a tenor de su libro ‘Yo soy Espartaco’.

Lo cierto es que Espartaco es una película de la que Kubrick no se sintió muy satisfecho y quizás la que es menos de Kubrick. De hecho, la dirigió a mitad de rodaje tras ser despedido por Douglas A Mann y además el guión era de otro autor de la talla de Dalton Trumbo. Demasiados gallos para un mismo corral. Douglas brilló en otras películas como Carta a tres esposas (1948) y El día de los tramposos (1970) de Mankiewicz, Camino de la horca (1951) de R Walsh, Río de sangre (1952) de H Hawks.

El libro de Douglas ha centrado su muerte en su papel de luchador contra la esclavitud y la injusticia, en un contexto similar en España a aquel en que se produjo. El artículo de 2014 de Paula Corroto ‘Dalton Trumbo, ese rojo pacifista que escribió Espartaco’, describe el prólogo entusiasta de George Clooney en sintonía con el clan Obama y con el oportunismo del libro de Kirk Douglas, en un momento en el que EEUU estaba incluso más dividido que en la caza de brujas como reconoce el propio Issur. Y nos recuerda la periodista lo que dijo Orson Welles:’Lo malo de la izquierda americana es que traicionó para salvar sus piscinas’. De lo que no hay duda es de que el libro de Kirk Douglas pudo alimentar su leyenda sirviendo a los intereses políticos del momento y haciéndose un homenaje para la posteridad ya con 96 años.

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