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Educacion FAMILIA

‘Sólo las dictaduras defienden que la educación de los hijos le corresponde al Estado’

Cadenal Arzobispo Antonio Cañizares, Gran Canciller de la UCV/Arch.
Cadenal Arzobispo Antonio Cañizares, Gran Canciller de la UCV/Arch.

«La familia es la gran escuela de la sociedad. Constituye el lugar natural y el instrumento más eficaz de aprendizaje y realización del ser hombre»

Domingo, 26 de enero de 2020

A.Casañ.- «¿Se quiere volver al pasado y resucitar una nueva dictadura?». El cardenal Antonio Cañizares, en su Carta Semanal de la Archidiócesis, resalta la institución de la familia, la obligación de los padres de educar a sus hijos y critica contundentemente las palabras de la ministra Celaá: «de ningún modo podemos pensar que los hijos pertenecen a los padres».

En ese sentido, el arzobispo de Valencia comienza su misiva dominical defendiendo a la familia y su misión en la sociedad: «Es verdad comúnmente admitida que compete a la familia, a los padres, el derecho y el deber originario de educar a la persona humana, a los hijos, en cuanto personas que son. Esta misión educadora de los padres, arraigada en la más profunda entraña de su ser padres, está basada en su participación, para los creyentes, en la obra creadora de Dios y, para todos, en la razón. Sólo los sistemas dictatoriales, las dictaduras, afirman que este derecho-deber le corresponde al Estado, porque los hijos no son de los padres, no pertenecen a los padres, sino al Estado».

«La educación es también un servicio a la vida. La familia es la estructura del amor en donde se descubre el acontecimiento maravilloso de la vida: donde se aprende a amar, en donde toma cuerpo de verdad la libertad, y en donde se aprende a ser verdadera y plenamente hombre», afirma Cañizares. «Como señaló tan magistralmente el Concilio Vaticano II en su Declaración sobre la educación, “puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole, y por tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos (y primeros y principales responsables de su educación)».

El cardenal prosigue haciendo referencia a San Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica postsinodal sobre la Familia: “El derecho-deber educativo de los padres se califica como esencial, relacionado como está con la transmisión de la vida humana; como original y primario, respecto al deber educativo de los demás; por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre padres e hijos; como insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros» afirma el arzobispo de Valencia.

Marzá, conseller de Educación y Celaá, ministra del ramo./Archivo iV.com

«Por encima de estas características no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber y el derecho primario y original educativo de los padres, es el amor paterno y materno, que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se transforma de fuente, en alma, y, por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrifico, que son el fruto más precioso del amor”.

«La familia es la gran escuela de la sociedad»

«La familia constituye el lugar natural y el instrumento más eficaz de aprendizaje y realización del ser hombre, así como de personalización de la sociedad; es, sin duda alguna, ‘la escuela más completa y rica de humanismo’ (GS 52), la primera y fundamental escuela de los valores y de las virtudes más fundamentales de la vida humana». El cardenal Cañizares destaca en su Carta que «la familia no puede ser suplantada por nada ni por nadie. Así lo reclama no sólo el bien privado de cada persona humana sino el bien común, el bien de la sociedad, inseparable siempre del bien de la persona. La sociedad está, debe estar, al servicio de la familia y de la persona, también en el campo de la educación; debe respetarla y promoverla, también en este campo; no puede sustituirla en modo alguno, ni invadir su inalienable misión».

Antonio Cañizares termina destapando con muy acertadas preguntas las verdaderas intenciones del actual Gobierno social comunista: «¿Se quiere volver al pasado y resucitar una nueva dictadura? Porque el artículo 27 de la Constitución, clave y quicio de la Ley Fundamental de nuestra Nación, reconoce y garantiza este deber y derecho de los padres. ¿Se pretende que sea como Cuba, o China, o lo que fue la Unión Soviética donde los hijos eran del Estado y no pertenecían a los padres? Es tan evidente que pertenecen a los padres, que no deberíamos emplear ni un minuto en discutirlo. En el paradigma en que se sitúa la señora Ministra, ¿dónde queda la libertad de enseñanza, la libertad religiosa y moral y qué espacio queda para lo que no sea el pensamiento único y dominante? ¿Así se piensa progresar? Esto es un retroceso muy grande.

 

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