Opinión

Los machos alfalfa no son tan duros

Vicente Torres

09-01-2020

Ya sabíamos que para ser podemita de pleno derecho hay que cumplir ciertos requisitos, como el de profesar obediencia ciega al macho alfalfa, ser cursi sin remedio, tener predilección por la guillotina como método persuasivo y se capaz de soportar las chorradas de Echenique sin descomponer el semblante, o sea, de aparentar seriedad.

De la pareja de moda, Iglesias y Montero, o Montero e Iglesias, tanto monta, monta tanto, conocíamos su afición a las grandes piscinas, a los jardines extensos, a la servidumbre sumisa y resignada, a que unos guardias civiles en condiciones precarias les vigilen la mansión, y ahora sabemos que además de cursis son llorones.

Han ofrecido al mundo esa imagen tan enternecedora de sí mismos, en la que muestran al mundo la emoción que sienten por estar a punto de cumplir sus sueños,

que consisten, como todo el mundo debe de saber ya, en hambre, miseria y dolor para casi todos, y vida de lujo para ellos.

Porque a la vista de lo que les gusta hacer sufrir a los demás, y si no que se lo pregunten a la honrada propietaria de una vivienda en Barcelona, que fue objeto de su atención hace poco, o atender a su confesada afición a azotar hasta hacer sangrar, o su vinculación con ese régimen que ahorca a los homosexuales, o con ese otro conducido por Maduro. En fin que había algún que otro motivo para pensar que se trata de gente dura, pero ahora vemos que no, que solo es dura con los demás. Abundando en esta idea, ahora trata de censurar a Hermann Tertsch.

Cabe la posibilidad de que tengan que volver a llorar, pero esta vez por otro motivo, que tendría relación con Bolivia. Según informa el propio Hermann Tertsch, Marta Palacios, secretaria de Juan Ramón Quintana, ha sido detenida. Puede proporcionar información muy interesante.

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