Educacion FAMILIA

La Carta de los Reyes Magos que escribiría tu bebé

Img. Ange Huerta
Img. Ange Huerta

Con un bebé en casa, es importante pensar en los juguetes que potencian su imaginación, creatividad y  otros aspectos positivos para el desarrollo infantil

Domingo, 05 de enero de 2020

informaValencia.com.- Hay tres hitos principales en los bebés recién nacidos y hasta los 3 meses de edad. En esta etapa es muy importante la sensación de seguridad en el ambiente y de que los padres estén disponibles para ayudarles con sus necesidades, según una información del portal hacerfamiia.com.

En esta edad ya pueden percibir que existen consecuencias a ciertas acciones. No se trata de disciplina -esta aparece a partir del primer año- más bien son capaces de identificar una reacción desencadenada por una acción. Cuando el bebé come muy bien, los padres aplauden. Son perfectamente capaces de captar que una acción determinada desencadena una reacción concreta. Un bebé de esta edad no necesita ningún juguete; sus necesidades se reducen a un buen sitio para dormir, buena comida  y seguridad. Pero en caso de comprar algo, los objetos que aporten seguridad ayudan mucho, como un peluche pequeño o una mantita.

Una buena idea es colocar ese peluche o esta mantita en nuestra ropa cuando dormimos para trasladar nuestro olor al objeto y dárselo en los ratos en que estemos separados del bebé. O los olores del hogar cuando salimos de viaje. También son recomendables los arcos de actividad, ya que los colgantes con colores, luz y sonido, ayudan a mejorar su coordinación y fuerza.

De 3 a 6 meses

En esta etapa ya tienen cierto control sobre sus hombros y están trabajando en el de brazos y manos. Comienzan a sentarse con algo de apoyo y a los 4 meses son capaces de saber que un objeto está ahí aunque no se encuentre a la vista, por ejemplo, debajo de una manta, y la levantará para cogerlo.

Empiezan a tener el control de sus manos a partir del quinto mes y comienzan a coger objetos del suelo con total precisión. Puesto que los primeros dientes aparecen generalmente a partir de los 6 meses los mordedores en esta edad son perfectos.

Los juguetes como los sonajeros hacen ruido cuando el bebé mueve sus manos. Con este ejercicio se produce un mayor número de sinapsis. Cuando el bebé comience a sentarse en el suelo una buena idea son los bloques infantiles o pirámides. Con ellos ejercitarán los músculos troncales cada vez que cambien de posición para agarrar un bloque.

De 6 a 12 meses

Los bebés de 6 a 12 meses ya controlan su cuerpo de cintura para arriba y están luchando para el control de sus piernas. Muchos niños comienzan a gatear y balbucear.

Otro hito de esta edad es la aparición de la ansiedad por separación: detectan cuándo los padres salimos de la habitación y lloran si ven que nos vamos. Todavía tienen que aprender que vamos a volver, según la experta Deanna Marie Mason, Fundadora de Paternidad Proactiva, Apoyo profesional para la familia moderna.

Con sus primeros balbuceos se percatarán de que al hacerlos obtienen una reacción: esta es la precomunicación. Lo bueno de esta etapa es que no tenemos que comprar juguetes nuevos, podemos emplear los antiguos dándoles un nuevo uso. Bastará con alejar los bloques y dejarlos fuera de su alcance para motivarle a ir por ellos. Los mordedores siguen siendo útiles, puesto que todavía están saliéndole los dientes.

La memoria se desarrolla enormemente a esta edad: si papá y mamá trabajan fuera de casa, el bebé aprenderá que papá y mamá salen de casa a partir de la primera comida del día -desayuno- y vuelven después de dos siestas y dos comidas. Obviamente no saben que son las 19:00 h, pero pueden conocer la rutina de su día y esto les ayuda.

Por último, es muy importante fomentar la comunicación. El bebé hace sonidos y hemos de darle respuestas. Existen numerosas apps y libros electrónicos, tablets.., y a menudo colocamos al niño delante de ellos. Un inconveniente de esta costumbre, entre otros,es que cuando el niño ‘habla’ a la pantalla, esta no cambia. Por el contrario, un padre puede parar, repetir alguna palabra que ve que causa un efecto en el bebé, reproducir onomatopeyas… Todo esto ayuda en el desarrollo comunicativo.

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