Opinión

Socialismo de sacristía y rejoneo

Aunque Adriana Lastra cursó estudios de Antropología Social, no llegó a terminar la carrera porque se volcó de pleno en la política./Img. PD
Aunque Adriana Lastra cursó estudios de Antropología Social, no llegó a terminar la carrera porque se volcó de pleno en la política./Img. PD

Francisco Mares

02-01-2019

Ahora que los de la nueva política y los separatistas de salón se van a aliar con el sistema que tanto han criticado, merece la pena examinar los principios de mérito y capacidad por los que va a imperar la mediocridad al poder. Una vez más los sin substancia han conseguido su objetivo por los pelos y con artimañas, como cuando gana un equipo al fallar los grandes.

Los que nunca imaginaron ser ministros pueden serlo como es el caso de la comparsa de IU representada por el comedido Lenin español Alberto Garzón. Su mérito es el de ser el político mejor valorado, pero estas encuestas, como en el caso de Joan Baldoví, hay que interpretarlas bien. Si concursaran en GH estos ‘fieras’ de la política llegarían a cuartos de final por su talante afable (que no tiene por qué corresponderse con su verdadero ser), pero nunca serían votados para ganar. En GH se vota primero para no ser expulsado y entonces la gente, o incluso los compañeros, vota antes para salir expulsado a los conflictivos o a los que no siéndolo, pueden ser rivales y en consecuencia dejan a las medianías (serían falsamente los más valorados). El sempiterno colista de la democracia que ha restado votos a todo aquel con el que se ha juntado, puede otorgar su representación como Ministro en este equipo de quedar bien con todo el entorno de los que se pueden rebotar que va a investir el doctorando de corta y pega Pedro Sánchez.

Dejando al margen a Pablo Iglesias, que sería hasta ahora el único ministro con luces propias en esta red clientelar sociolista, Margarita Robles continuaría la táctica del almendroso Zp de alinear a sus figuras en el sitio que menos pueden rendir. Para captar votos, el talentoso Zp puso a una mujer embarazada tan válida como Carme Chacón de ministra de defensa, donde no tenía ni idea pero la imagen de la tripa pasando revista enternecía al electorado. Fue la cara maternal de un partido acusado de arrancar uñas a cal viva. Entre los méritos de Margarita, otra leonina de pro y teresiana de formación, están los de ser la portavoz más joven del grupo sociata y los de ser la tercera mujer en ese cargo. Por si fuera poco fue la primera mujer en presidir una sala de lo contencioso administrativo y la primera en presidir una Audiencia además de la tercera en llegar al TS. El Ministerio de Defensa ha sustituido los méritos de tener cojones por tener ovarios. Pero no cualquier vaina vale para estos menesteres o ministerios. Margarita Robles sustituyó como portavoz en el Congreso a José Luis Ábalos.

Robles entorpeció la investigación de la Policía Nacional en el caso de Lasa y Zabala
Robles entorpeció todo lo que pudo la investigación de la Policía Nacional en el caso de Lasa y Zabala.

Estos relevos de cromos intercambiados entre clanes son el principal criterio de acceso en las Universidades y departamentos regidos por el sociolismo. Pero el principal mérito de Robles fue la Secretaría de estado con Felipe González, ya que en ese periplo llevó la investigación del secuestro de Lasa y Zabala sin más consecuencias. Por aquel entonces otro Garzón socialista menos dócil se entrometía en asuntos turbios. A Marga se le acusó de haber encargado un informe contra Garzón por haber sido recusada por él, quien sostuvo que era una de las que más animadversión le tenía. Este Garzón fue inhabilitado en un caso más de socialistas de mérito que no pudieron seguir con su trabajo mientras los panolis acceden a carteras ministeriales.

¿Qué decir de la escolapia Carmen Calvo, que apenas tiene recursos para contestar a la prensa? Aficionada a la tauromaquia como el Ministro de Fomento, que hizo Magisterio porque era la carrera más corta, en la primera tanda de negociaciones del verano fue el contrapunto a la chulería castiza del gran algarrobo de la política, pues frente a la tripita de buen comer y buen vivir de él, ella parecía a punto de desmayarse, como el primer Baldoví cuando salió de los arrozales de su pueblo, ante el trajín de micrófonos y cámaras.

Menos mal que nos queda la chupa vaquera de Adriana Lastra y su mirada de caperucita descreída ante Rufián (un lobo prediseñado para anestesiar las conciencias más rebeldes a golpe de zascas). Sin mucho CV a destacar, Adriana fue portavoz de la cofradía sociolista sustituyendo a Margarita Robles, la cual había sustituido a José Luis Ábalos. ¿Para qué queremos una República si los cargos se okupan por descendencia directa de amiguismo y compadreo como en las familias más nobles? Para eso han tenido a los españoles apurando todo el tiempo, único en demora en Europa, sin un gobierno. Los que entraron con moción y sin más mérito deben irse por el mismo camino con sus voceros y altavoces bien pagados para su misión.

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