MÚSICA

Música de Navidad: Ave María

María Callas, voz y talento interpretativo
María Callas, voz y talento interpretativo

Compuesta por Franz Schubert en 1825. Es una de sus obras más populares, grabada por un gran número y una gran variedad de cantantes con el título de Ave María 

Domingo, 08 de diciembre de 2019

Ana Miralles.- En 1825, Franz Schubert compuso una selección de siete canciones sobre La Dama del Lago de Walter Scott. Fueron publicadas en 1826 como su op. 52.

La pieza es conocida a menudo como el Ave Maria de Schubert, pero fue compuesta originalmente como un Lied (“canción”) que Schubert escribió, basado en el poema épico de Walter Scott “La dama del lago” (The Lady of the Lake),​ ​ y por lo tanto forma parte del Liederzyklus vom Fräulein vom See (“Ciclo de Lieder, o canciones, de la dama del lago”) de Schubert.

En el poema de Scott, la dama es el personaje de Ellen Douglas, siendo el lago el loch Katrine, en las Tierras Altas de Escocia. En la historia, que se centra en las luchas entre los clanes escoceses, Ellen se ha ido con su padre, James Douglas, conde de Bothwell, a esconderse en la cercana «cueva del Duende» para evitar la venganza del rey James contra Roderick Dhu, el jefe del clan Alpin, quien los había cobijado desde que el rey los exilió. Ella canta una oración dirigida a la Virgen María (un Ave Maria), invocando su ayuda. Roderick Dhu, que está en lo más alto de la montaña guiando al clan a la guerra, oye su canción.

Se dice que la pieza fue interpretada por primera vez en el castillo de la condesa Sophie Weissenwolff en la pequeña ciudad austriaca de Steyregg, y que estaba dedicada a ella, lo que la llevó a ser conocida como «la dama del lago». Las palabras de apertura de cada estrofa, así como el estribillo, a saber, «Ave Maria», pudieron haber conducido a la idea de adaptar la melodía de Schubert como un arreglo para el texto de la oración tradicional católica del Ave María en latín.

Ave María (traducción)

¡Ave María! Virgen piadosa,
¡Escucha el ruego de una doncella!
Desde esta roca rígida y salvaje,
Mi oración llegará a ti.
Dormiremos protegidos hasta la mañana,
Aun si los hombres son tan crueles.
Oh Virgen, Mira las penas de una doncella,
¡Oh Madre!, escucha a tu hija suplicante!
¡Ave María!
¡Ave María! ¡Inmaculada!
Cuando sobre estas piedras caigamos
En sueño, y tú nos protejas bajo tu manto
Las duras rocas nos parecerán suaves.
Sonríes, y el aroma de las rosas flota
Sobre este abismo sin aire,
Oh Madre, escucha la suplica de tus hijos,
¡Oh Virgen, una doncella te llama!
¡Ave María!
¡Ave María! ¡Servidora pura!
Los demonios de la tierra y el aire,
De tus ojos huyen,
No pueden vivir aquí con nosotros,
Nos someteremos al tranquilo destino,
Porque tu consuelo sanador sopla sobre nosotros;
Esta doncella a ti piadosa se inclina,
La niña, que suplica por su padre.
¡Ave María!

María Callas

Hija de emigrantes griegos, Ana María Cecilia Sofía Kaloyeropulu nació en Nueva York el 2 de diciembre de 1923.

En enero de 1949 iba a representarse en Venecia la ópera I Puritani, de Vincenzo Bellini, casi una rareza, porque el estilo romántico de Cherubini, Bellini y Donizetti había sido casi olvidado en esa época debido al auge de la ópera verista, traducción escénica del naturalismo literario de  Émile Zola y Henrik Ibsen. Poco antes del estreno de esta ópera en el legendario Teatro de La Fenice, la soprano que iba a encarnar el papel de Elvira, Margherita Carosio, se sintió indispuesta. María Callas cantaba en ese momento la ópera de Wagner, La Valquiria, en el mismo teatro, un papel de soprano dramática a años luz de la Elvira de I Puritani. Pero el director Tulio Serafin había oído cantar a María y le ofreció sustituir a la Carosio, lo que suscitó mordaces críticas de los expertos. Con poco tiempo para aprender el papel, y sin dejar de cantar La Valquiria, Callas aceptó. El día del estreno, el público de La Fenice escuchó la mejor encarnación de Elvira que se recordaba desde los tiempos de Rosa Ponselle. La pétrea Brunilda de La Valquiria,  de voz metálica y oscura, fue capaz de transformarse en la etérea Elvira y alcanzar ese cielo de notas agudas que exigía la partitura. Ese día, el 19 de enero de 1949, María Callas se convirtió en un mito.

Callas resucitó la ópera romántica, lo que constituyó su mayor aportación a la ópera del siglo XX al marcar un camino olvidado a sus sucesoras. Montserrat Caballé dijo: «Abrió una puerta nueva para nosotros, para todos los cantantes del mundo, una puerta que se había cerrado. Detrás de esa puerta estaba durmiendo no sólo buena música, sino también una forma distinta de interpretar. Nos ha dado a los que la seguimos la oportunidad para hacer cosas casi imposibles de hacer antes de ella».

Pero no fue solo la voz magnética de Callas lo que triunfó, fue también su talento interpretativo, la encarnación humana del personaje que representaba. Cuando abordaba una ópera, no solo aprendía su parte, sino también la de sus partenaires, hombres o mujeres, lo cual le permitía no estar pendiente del tempo del director de la orquesta, guiándose solo por las réplicas de los otros cantantes. De este modo tenía libertad para desarrollar su asombroso talento interpretativo, algo insólito en el melodrama antes de Callas. A pesar de que su carrera fue corta, su enorme carisma y la combinación de capacidad vocal y talento escénico convirtieron a María Callas en un mito que no se ha desvanecido en nuestros días.

Referencia: Moon Magazine/revista cultural

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