Opinión

El cuarto poder

Cartel de la película Primera Plana/DC

Francisco Mares

02-11-2019

Hace tiempo que no pierdo muchas horas viendo la caja tonta ni leyendo la prensa ni oyendo la radio. De no tener libertad hemos pasado a ocuparla en estos medios como si fueran la panacea de las libertades. Sin embargo, en el periodismo de altos vuelos, el de marca, todo lo que se dice, y lo que no, está calculado al milímetro como en un régimen de cuartelillo.

El periodismo que mueve dinero es una de las carreras más clasistas a la hora de ejercerla. Entrar ya por todo lo alto en un gran medio de comunicación es misión imposible sin pertenecer a alguna de las razas de predestinados apadrinados por algún gavilán dominando el terreno para crear un puesto a tu medida.

Mientras nos las cuelan así por lo bajo, los titulados sin crédito se corren un maratón tocando puertas ya de antemano cerradas aunque se haga el paripé de la hospitalidad. El periodismo es el cuarto poder pero ya no hay, o nunca los hubo, periodistas que lo arriesguen todo por la verdad como en la peli. Los ciudadanos son medidos como audiencia y cosificados en votos y por ello, muy autorizada debe ser la voz que vaya a tener tanta influencia .

Antes de desconectarme otra vez de los medios por un largo tiempo, quiero dar un ejemplo de ese control que lo vigila todo con un ejemplo tan pertinente como Gran Hermano. GH está inmerso un proceso de denuncia por abusos a una concursante de la última edición. La concursante había sido de las más críticas por como juega el programa con las personas. Críticos los hubo en tiempos de M. Milá pero con J J Vázquez todo ha pasado a ser más escandaloso al jugarse con los límites de la resistencia física y psicológica de la persona en beneficio del espectáculo. En la edición presente año no han faltado quejas pero en la última se ha obrado el milagro. Persona y marca pueden confluir. Quien nos iba a decir que los de Fuencarral nos iban a merecer alguna aprobación.

A diferencia del sectarismo ennoblecido por la progresía de La Sexta, Tele 5 ha ofrecido siempre contenidos difamados por su carnalidad y por ello se le etiquetó como cadena de la tele-basura. Pero lo amoral está mucho más en el circo que ha montado La Sexta con la política de sesión continua y que Ortega Smith dice que incluso se prolonga más allá de los platós dando una razón más para vetarles.

Los que hemos trabajado en feudos ‘sociolistos’ sabemos que no son inverosímiles las actuaciones de primera fila a pie de obra o incluso calle cuando alguien no sigue el guión de lo políticamente correcto.
Vamos al ejemplo. A Gran Hermano se le ha acusado hasta de romper parejas para crear así más noticias, portadas y debates. Pero en la última pareja rota de GH el montaje ha hecho confluir la causa humana con la empresarial. La relación entre Adara y Hugo no era buena y GH ha convertido en espectáculo el paso que la mujer no se atrevía a dar. Pero en el periodismo de élite no se ayuda a cambio de nada. La mujer confesó su confusión respecto a su atracción por otro concursante, creyendo que no se oía cuando le tiró de la lengua uno de los que podría ser muy bien un cómplice del presentador infiltrado en el concurso para conducir el espectáculo desde dentro. Antes de esta gran escena, el presunto concursante gancho hizo de celestina provocando el acercamiento de la mujer al edredoning (escena clásica de GH que en esta edición no había habido aún). El partenaire fue el más guapo y apuesto que se ha visto en todas las ediciones de GH. Aún sin saber que se estaba oyendo el secreto de confesión, la joven no creía haber dado pie a ninguna ruptura y fue muy extraño ver como las preguntas que le hacía el presentador desde fuera daban por hecha su voluntad de romper con su marido, jugando con algo que ella ni se planteaba pero quería en el fondo.

Fuera todo estaba ya preparado para un gran negocio. El galán de buen partido tampoco daba crédito al principio, al ver donde le estaban empujando los acontecimientos y llegó a llorar en plató superado por la confusión en una noche tensa donde su hermano casi fue expulsado al encararse con el presentador por jugar así con los sentimientos de la gente. El marido, toreado más por el programa que por su pareja, que apenas contactó visualmente bajo el edredón, había dejado ya de acudir a las galas para dedicarse a poner demandas y salir en las revistas. Los padres de la chica, también separados, se adjuntaron en el plató sin saludarse para aprobar de mutuo acuerdo la relación con el galán.

GH llega a la final y el ambiente se ha caldeado como en un Barca Madrid. A semifinales llegan el ex marido con el niño de la pareja , el galán (ratificando cada semana estar nervioso al preguntársele insistentemente si lo está quizás para animar al ex a volver al plató) y los padres cada uno por su lado pero atraídos por la fama. Y el que no estará en el lío será el presentador, que anunció para curarse en salud que tiene una operación y que si todo va bien volverá para la final donde se espera que ya todos sean felices y coman perdices, al menos sin más quejas hacia el programa ante la perspectiva de seguir prolongando el culebrón bajo las leyes de la oferta y la demanda.

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