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Opinión

Carta abierta al Papa Francisco

El Papa Francisco con Raúl Castro, Cuba/Img. facebook A G-T P

Antonio Gil-Terrón Puchades

17-11-2019

Aquellos practicantes de la Teología de la Liberación que le pintaron a Cristo crucificado un cinto con dos pistolas y una boina con la estrella roja, no solo pervirtieron su mensaje sino que lo único que consiguieron, los que lo consiguieron, fue salir de la sartén para caer en el fuego de las dictaduras ateas marxistas; esas que una vez consiguen el poder se pegan a él y no sueltan ni borrachos; ni embriagados de sangre y vino… y Francisco lo sabe.

Si ha habido una nación que ha sufrido en sus carnes el comunismo, ha sido la católica Polonia. Pero fue el espíritu cristiano de su pueblo el que inspiró la imparable, pacífica y silenciosa, revolución que hizo caer la férrea dictadura marxista.

El sindicato obrero Solidaridad con el apoyo de la Iglesia Católica de Polonia fueron los promotores de esa revolución incruenta, donde la única sangre derramada fue la de los mártires católicos, obreros y curas, torturados y asesinados por la policía secreta del Estado Comunista, como fue el caso del sacerdote Jerzy Popiełuszko.

Pero este último asesinato, lejos de causar miedo en el pueblo, lo único que provocó fue que los polacos, hastiados ya de tanta brutalidad, salieran a la calle en un movimiento imparable que ya ni los tanques habrían de poder detener.

Un movimiento que no habría de terminar hasta conseguir hacer caer a la dictadura soviética que los esclavizaba desde hacía casi 45 años. Cuarenta y cinco años de economía paralizada; cuarenta y cinco años de colas en las tiendas, de cartillas de racionamiento, de represión y terrorismo de Estado; de asesinato de opositores, encarcelamientos y torturas.

Miren por favor el vídeo del enlace y vean cómo actúan los católicos cuando se echan a la calle, y comparen con el estilo violento e histriónico de las ruidosas manifestaciones a las que nos tienen acostumbrados nuestras minorías chillonas particulares.

Miren por favor el vídeo y escuchen el himno de fondo que suena. Un himno que emplaza al pueblo polaco a levantarse y dejar de vivir de rodillas ante la tiranía. Un himno que habla de Dios, Patria y Honor. Un himno que concluye diciendo: Con la fe en el corazón y la bandera en la mano, ¡PONTE EN PIE PUEBLO POLACO! Claro que por aquel entonces el Papa en Roma no era el “buenista” Francisco sino el buen Juan Pablo II.

¿Comunismo…? ¿Teología de la liberación? ¿Pistolas? ¿Ejecuciones masivas y asesinatos sectarios? ¿Miseria colectiva? ¿Tiranías endogámicas y hereditarias? ¡No, gracias!

EL ASESOR ÁULICO DE FRANCISCO:

Quién es Juan Grabois, asesor del Papa

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