El regresista Sánchez

Manuel Huerta

15-11-2019

Lo que dijo ayer la ministra de Educación en funciones en el Congreso de Escuelas Católicas no fue ni mucho menos un lapsus. Fue premeditado, -lo llevaba escrito-, porque de lo que se trata es de suprimir el concepto de demanda social que contempla su anteproyecto de ley; era un avance de lo que el inmaduro, el regresista Sánchez, sujeto talludito pero aniñado e inmoral, incapacitado por mentiroso patológico para ocupar cargo público alguno y fruto de esa misoginia para con todos aquellos que no le votan, ha decidido por un lado, cargarse al PSOE y su historia y por otro, sumarse a la extrema izquierda, a los asesinos del estado de bienestar.

En todo el mundo tan sólo quedan dos países comunistas leninistas puros, Corea del Norte y Cuba. Porque Venezuela, Bolivia o Nicaragua por ejemplo, no son más que Estados fallidos. Irán es otra cosa, más extensa de explicar, aunque algunos lo confundan con el fundamentalismo radical de Iglesias y compañía, nada que ver. Y a ése tipo de régimen, a la sectaria dictadura militar cubana, es al que el regresista presidente en funciones del gobierno español nos quiere conducir.

Lo de Celaá es gravísimo. Despreciar la Constitución y amenazar con convertir la Educación en una forma de reclutamiento ideológico de las siguientes generaciones es propio de una dirigente absolutista, lo más digno que he escuchado en honor a los barbudos de la loma. Aquellos, rifles en mano, dieron un golpe de estado sangriento para hacerse con el poder. Éstos, de la mano del «hijo» del criminal Ché Guevara, el tal Iglesias, pretenden que la asonada sea desde la nacionalización masiva de bancos y empresas de servicio público, el desempleo producido por una brutal subida de impuestos (ellos lo llaman derechos sociales), el sometimiento social en base a una sanidad deficiente, al subsidio gratuito sin tener que trabajar (y por tanto sin poder prosperar) y a la manipulación de nuestros nietos en la escuela con la finalidad de perpetuarse en el poder. Nada de «progre» y mucho de «regre».

El resultado será en pocos años, la destrucción de un país próspero y competitivo, –nuestra industria arrasada–, convertido en el estercolero cultural de Europa y en el que los católicos seremos perseguidos, nuestra historia falseada, nuestro comercio aniquilado y nuestra libertad de pensamiento perseguida también. Los que hemos visitado Cuba, Venezuela o Nicaragua y hemos profundizado en su sociedad, lo sabemos bien.

A mí me da pena escuchar a muchos periodistas como debaten todavía hoy sobre si el Fidel Castro moderno de la Moncloa pactará o no con los golpistas catalanes, con los proetarras de Bildu o con el nauseabundo PNV. Lo va a hacer y a cualquier precio porque ya ha demostrado hasta la saciedad que su regresismo a la URSS de Lenin o Stalin, o a la Corea de Kim Jong-un, es tan irresponsable como irreversible. Y una vez investido, el odio heredado de su «padre» político Zapatero, que rezuma por todos sus poros hacia los españoles que no somos de izquierda, aflorará sin remilgo hasta provocar el colapso de la «nación de naciones», envenenando nuestra convivencia ciudadana en modo Cataluña y abusando sin límites de lo que en su día fue una democracia alcanzada por cuatro generaciones con mucho esfuerzo, tolerancia y sacrificio.

La última solución que se me ocurre y reconozco que no sé si es posible desde la legalidad constitucional, es que el de la derecha de la foto, como un día clave de nuestra historia tuvo que hacer su padre, pare esta deriva hacia la regresión política y social hacia la que nos conduce esta gentuza.

https://www.informavalencia.com/2019/11/14/para-celaa-el-derecho-de-los-padres-a-escoger-ensenanza-religiosa-no-forma-parte-de-la-libertad-de-ensenanza/

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