CIENCIA UNIVERSIDAD

El Observatorio de Bioética analiza la salud mental de las personas sometidas a cirugía de transición de género

Análisis de la prevalencia de trastornos psiquiátricos y somáticos tras tratamientos hormonales y cirugía en transición de género

Viernes, 15 de noviembre de 2019

informaValencia.com.- La cirugía de transición de género, que se viene practicando en personas con diagnóstico de disforia/incongruencia de género y que desean modificar la apariencia de algunos rasgos físicos para asimilarlos a los del sexo contrario al biológico propio, es motivo de análisis en un extenso artículo, basado en una profusa bibliografía, del profesor Julio Tudela en el sitio web del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (UCV).

Afirma el profesor que este tipo de cirugía se viene practicando desde la década de los años setenta del siglo pasado, con resultados inciertos que han sido objeto de numerosos estudios para valorar su eficacia y seguridad, referida a la evaluación del nivel de salud tanto psíquica como corporal que los transexuales sometidos a cirugía manifiestan a lo largo del tiempo tras la intervención.

Estudios clínicos relacionados

Comenta Tudela que recientemente ha sido publicado un amplio estudio que realiza una valoración sobre la población sueca. En el mismo se incluyeron a 2.679 personas que recibieron un diagnóstico de incongruencia de género entre 2005 y 2015, en las que se evaluó su estado de salud mental en función del tiempo transcurrido desde la administración del tratamiento hormonal (masculinizante en mujeres o feminizante en varones) y la intervención quirúrgica. Los parámetros evaluados fueron el estado de ánimo y la existencia de trastornos de ansiedad en las visitas de atención médica, prescripción de antidepresivos y ansiolíticos y periodos de hospitalización después de un intento de suicidio.

Entre los resultados de este estudio, cabe destacar que las personas transgénero, definidas como aquellas con un diagnóstico de incongruencia de género, tienen aproximadamente seis veces más probabilidades que la población general de haber acudido a una visita de atención médica por trastornos de ansiedad o estado de ánimo, entre tres y cuatro veces más probabilidades de haberles sido prescritos tratamientos antidepresivos o ansiolíticos, y más de seis veces más probabilidades de haber sido hospitalizados después de un intento de suicidio.

El tiempo transcurrido desde que se inició el tratamiento hormonal de transición de género no se asoció con la incidencia de estos resultados de salud mental, mientras que el tiempo transcurrido desde que se recibió la cirugía de reasignación de género se asoció significativamente con una disminución en los tratamientos relacionados con la salud mental.

Según este mismo estudio el descenso en los niveles de asistencia a centros de salud mental en estos pacientes es mayor a partir de los diez años desde la intervención quirúrgica de reasignación, aunque mantienen una prevalencia de tratamientos relacionados con trastornos del estado de ánimo o ansiedad (objetivados a través de sus visitas de atención médica o prescripción de antidepresivos o ansiolíticos) muy superior a los de la población general, de casi el doble tras 10 años desde la intervención, que es el resultado más bajo en el periodo de seguimiento establecido.

Basándose en este descenso en la demanda de asistencia en centros de salud mental en los diez años posteriores a la intervención quirúrgica, los autores concluyen que deben promoverse estas intervenciones en personas con disforia/incongruencia de género. No obstante, y dado que su estudio no encuentra esa mejoría si se analiza la evolución con respecto a los tratamientos hormonales de transición de género, y dado que más del 90 % de los pacientes tratados quirúrgicamente han recibido también terapia hormonal, su seguimiento no debería limitarse a la evaluación de la demanda de asistencia en centros de salud mental, sino que debería evaluarse también su evolución clínica a fin de cuantificar las complicaciones asociadas a estos tratamientos.

Otras investigaciones muestran una alta prevalencia de complicaciones en las personas sometidas a tratamientos hormonales o quirúrgicos de transición o reasignación de género, que analiza también a continuación.

Efectos adversos de las acciones médicas en la transexualidad

En su análisis, Tudela explica que un estudio realizado en el Instituto Karolinska de Estocolmo, evalúa la reasignación de sexo de 324 personas transexuales, en las que 191 han cambiado de varón a mujer y 133 de mujer a varón, utilizando datos estadísticos suecos de 1973 a 2003.

En dicho estudio se constata que la mortalidad total en el grupo de personas transexuales, tras la reasignación de sexo, es mayor que en el grupo control, aproximadamente tres veces superior, y sobre todo se observa que en las personas que han sido sometidas a una reasignación de sexo, tras la adolescencia, se detecta un índice de suicidios 19,1 veces más elevado que en el grupo control, al igual que el aumento de intentos de suicidio, que es alrededor de 5 veces mayor. También muestran mayores trastornos psiquiátricos que la población general. En opinión de estos autores, la reasignación de sexo, aunque puede disminuir la “disforia o incongruencia de género”, no evita los trastornos psiquiátricos y somáticos que se pueden dar en estas personas.

La alta prevalencia de trastornos asociados a la “disforia o incongruencia de género” ha sido puesta de manifiesto en otros trabajos, como el realizado con jóvenes transexuales de 16 a 24 años, en el que se objetiva tendencia al suicidio en el 45% de ellos y tentativas suicidas en el 26%. Otros estudios confirman que los adultos con “disforia de género” pueden mostrar ansiedad o depresión y también, como ya se ha comentado, tendencias suicidas o muerte por suicidio.

Efectos secundarios asociados a los tratamientos hormonales de transición de género

Los tratamientos destinados a bloquear el desarrollo de la pubertad, se relacionan con los siguientes efectos secundarios:

-Alteraciones en el desarrollo de la masa ósea y del crecimiento.

-La fertilidad y la capacidad de experimentar placer sexual pueden verse afectadas tras los tratamientos hormonales y/o quirúrgicos, en grados de reversibilidad variable.

-La falta de desarrollo de los genitales externos puede comprometer una futura reasignación quirúrgica.

-Los efectos de la supresión de las hormonas de la pubertad sobre el desarrollo cerebral, son actualmente desconocidos. Clínicamente, parece no haber ningún efecto sobre el comportamiento social y emocional, ni sobre el funcionamiento escolar, pero los efectos potenciales pueden ser demasiado sutiles como para observarlos durante las sesiones de evaluación clínica individual.

-Estudios comparativos con hombres con deficiencia androgénica por hipogonadismo hipogonadotrópico idiopático, muestran un claro deterioro en su aptitud espacial en comparación con el grupo control, que en muchos casos no mejora con la terapia androgénica sustitutiva, lo que sugiere que los andrógenos (que son bloqueados en la terapia hormonal transexual) ejercen una influencia permanente en la organización cerebral antes de y durante la pubertad en varones.

-Más recientemente, se ha confirmado que, en ratas, la testosterona segregada en la pubertad organiza la amígdala medial de una manera específica de la subregión, lo que puede contribuir a la maduración del comportamiento social típico del adulto. La supresión hormonal podría afectar drásticamente esta estructura, clave en la maduración del comportamiento.

-Por otro lado, una de las finalidades de las acciones hormonales es favorecer el desarrollo de diversas características sexuales secundarias del sexo deseado. Sin embargo, muchos de dichos caracteres, tanto primarios como secundarios, no se pueden revertir. Por ejemplo, las acciones que se lleven a cabo pueden interrumpir el desarrollo mamario en los transexuales m-f, pero no lo revierte en los transexuales f-m. Igualmente el uso de hormonas puede favorecer el crecimiento del vello facial en los f-m, pero no lo disminuye en los m-f.

Nuevos datos para la polémica

El pasado mes de abril, prosigue el profesor Tudela, el diario británico “The Times” denunciaba la existencia de un experimento en masa sobre niños, con los que se está abusando de las terapias hormonales para el bloqueo de la pubertad por parte del Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género (Gender Identity Development Service, GIDS), perteneciente a la Fundación Tavistock & Portman, la controvertida clínica del Servicio Nacional de Salud inglés (National Health Service, NHS), donde se trata a los menores que sufren de disforia de género. De este centro, se han despedido voluntariamente 18 médicos en tres años, al parecer por razones de conciencia: «Este tratamiento experimental se realiza no sólo sobre niños, sino sobre niños muy vulnerables, que han tenido problemas de enfermedades mentales, abusos, traumas familiares. Sin embargo, a veces estos factores son, sencillamente, encubiertos”, ha dicho uno de ellos.

Más recientemente, la FDA estadounidense ha documentado, entre 2004 y el 30 de junio de 2019, 33,478 reacciones adversas sufridas por pacientes que tomaron acetato de leuprolida (Lupron®), que se usa como bloqueador hormonal en tratamientos de transición de género. Más de 19.054 reacciones se consideraron “graves”, incluidas 6.056 muertes. Su uso en transición de género se califica como “off label” o fuera de ficha técnica, por no haber sido autorizado expresamente para este fin. Generalmente se emplea para tratar el cáncer de próstata en hombres y la endometriosis en mujeres. Las complicaciones adversas relacionadas con su uso incluyen trastornos mamarios, neoplasias malignas y trastornos psiquiátricos y nerviosos. Además, se han descrito complicaciones cardiovasculares y óseas.

Conclusiones

Todos estos resultados evidencian la alta prevalencia de complicaciones asociadas a los tratamientos farmacológicos utilizados en transexuales, lo cual debe ser tenido en cuenta a la hora de promoverlos, sin olvidar que son concomitantes en la gran mayoría de los casos, a la cirugía de reasignación. Las afirmaciones del primer y más reciente trabajo relacionado, en cuanto a recomendar la cirugía en las personas con disforia/incongruencia de género, deberían ponderarse teniendo en cuenta la alta prevalencia de trastornos no solo psiquiátricos, sino también somáticos, derivados tanto de los tratamientos hormonales asociados como de las intervenciones quirúrgicas, no exentas de riesgos y complicaciones. La sola evaluación de la frecuencia en que estas personas solicitan asistencia sanitaria en centros de salud mental, parece insuficiente para recomendar la cirugía de reasignación, que los autores promueven. (1)

La evidencia de numerosos efectos secundarios tras la administración de tratamientos hormonales de bloqueo en transición de género e intervenciones quirúrgicas de reasignación pone de manifiesto la necesidad de extremar la prudencia en su aplicación y denunciar los excesos que se vienen produciendo, cuyas consecuencias, irreversibles en muchos casos, ponen en grave peligro la salud e incluso la vida de los afectados.

Profesor Julio Tudela Cuenca. Observatorio de Bioética. Universidad Católica de Valencia

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