Lo de hacer apología del franquismo

Vicente Torres

30-10-2019

Hay un número bastante elevado de personas al que le gusta servirse de los clichés, sin duda porque lo de informarse antes de hacerse una opinión resulta trabajoso. Esto hace que resulte fácil equiparar a Franco con Hitler y Mussolini, a pesar de que el único que murió en la cama fue el primero y esto es un dato muy relevante.

No cabe ninguna duda de que el régimen de Franco fue dictatorial y que, por tanto, solo pudo mantenerse teniendo al personal atemorizado, pero no solo con eso.

Hitler y Mussolini tenían una ideologías que trataban de imponer a todos los que pudieran y Franco no tenía ninguna, y esta es otra diferencia. Es decir, sí la tuvo, pero se desprendió de ella tan pronto como se percató de que habría empobrecido más a España y como consecuencia perdería el poder y la vida. Ni siquiera empezó la guerra, ni fue el causante, y tampoco es descabellado pensar que no la quería, puesto que si no hubiera ocurrido su vida habría resultado más cómoda. Desde el momento en que entró en ella ya no pudo confiar en nadie, puesto que cualquier error que cometiera, traición que sufriera, o indiscreción de alguien que supiera más de lo debido, le podía costar la vida. Tuvo dos obsesiones, morir en la guerra o ganarla y en este caso morir en la cama, lo cual conducía indefectiblemente a la dictadura. Descartada su ideología por inválida, se dedicó a manejar a las fuerzas vivas del país y a vigilar que nadie alcanzara poder suficiente para poder derrocarlo.

El franquismo, pues, no existe, por lo que mal se puede hacer apología del mismo. La mitad de los que ‘se decían’ franquistas estuvieron en el gobierno de Felipe González.

Quienes perpetran aberraciones como la de ‘memoria histórica’ (memoria e historia son conceptos diferentes) demuestran que no confían en el veredicto de la historia.

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