Educacion

España es el sexto país que menos dinero invierte en educación de la UE

Barracones pintados de colores del colegio de primaria Cremona de Alaquàs (Valencia)/Img ECD

Barracones en infantil y primaria, déficit de atención en alumnos con necesidades especiales y con trastornos y 25 niños por docente en la Comunidad Valenciana

Lunes, 28 de octubre de 2019

Antonio Casañ.- Según el Informe sobre Educación de 2019 elaborado por la Comisión Europea del año 2018, España es el sexto país que menos dinero gasta en esta partida de la UE tras Rumanía, Bulgaria, Italia, Eslovaquia y Grecia.

Una de las conclusiones del informe es que la financiación es deficitaria y así es difícil educar con calidad y cubrir las necesidades de los niños. En concreto y en la Comunidad Valenciana faltan, sobre todo, especialistas para atender a los cada vez más alumnos con necesidades especiales y con trastornos que hay en las clases. Y no hay suficientes profesores para trabajar con grupos de un tamaño que permita desarrollar la educación personalizada que es básica para obtener buenos resultados, con 25 niños por docente.

Los 12.000 escolares de infantil y primaria en barracones todavía en nuestra región en este curso no hace más que certificar la falta de financiación de la educación pública en España, siendo 2018 fue el año en el que menos se invirtió en ella -un 3,89% del PIB- desde 1995, según los datos que Hacienda envió a Bruselas, casi un punto por debajo de la media europea en ese momento, un 4,6%. Además, se prevé que durante el ejercicio 2018-2021 esta partida baje aún más, llegando al 3,7%.


La Comisión Europea afirma en el informe que en España se paralizan reformas fundamentales en el sector educativo a causa de »la inestabilidad política». Se refiere concretamente a las elecciones generales del 28 de abril, que provocaron que quedara varada en el Parlamento la tramitación de la nueva ley educativa del PSOE (LOMLOE)

Otro dato significativo es la interinidad, la falta de profesores que convierte el sistema en algo precario y destapa la deficiente formación y reciclaje del profesorado, la brecha entre comunidades, el deterioro del sistema de becas o la falta de plazas en la Formación Profesional. También una tasa de abandono escolar del 17,9%, que sitúa a España a la cabeza de este fenómeno en la Unión Europea, seguida de Malta (17,5%) y Rumanía (16,4%), y los inexistentes derechos sociales de los universitarios que hacen prácticas, esto último por la falta de acuerdo entre gobierno y universidades sobre quién ha de sufragar los costes.

Y es que en España la política manda sobre la educación. El problema de la insuficiente financiación es político, según la Comisión Europea que afirma en el mencionado informe que en España reformas fundamentales en el sector educativo se paralizan a causa de »la inestabilidad política». Se refiere concretamente a las elecciones generales del 28 de abril, que provocaron que quedara varada en el Parlamento la tramitación de la nueva ley educativa del PSOE (LOMLOE).

Desde los años 70 han entrado en vigor en España un total de siete leyes educativas que obligan a los gobiernos a ser cada vez más creativos con las siglas: la LGE o Ley General de Educación de 1970, la LOECE o Ley Orgánica Reguladora del Estatuto de Centros Escolares de 1980, la LODE o Ley Orgánica del Derecho a la Educación de 1985, la LOGSE o Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo de 1990, la LOCE o Ley Orgánica de Calidad de la Educación de 2002, la LOE o Ley Orgánica de Educación de 2006 y la LOMCE o Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa de 2013. En estos momentos está pendiente la aprobación de la octava, la LOMLOE o Ley Orgánica de la Educación para la reforma de la Ley Orgánica de la Educación de la ministra Celaá.

 

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