MÚSICA

Las baladas de Coltrane son ‘inmarchitables maravillas’ llenas de belleza musical

John Coltrane, saxofonista

El saxofonista continúa siendo referencia imprescindible en la actualidad en el mundo del jazz más de 50 años después

Jueves, 17 de octubre de 2019

Ana Miralles.- La influencia de John Coltrane, fallecido el 17 de julio de 1967, no solo queda limitada a los músicos o aficionados, sino que llega a ámbitos tan poco relacionados con la música como es el de la religión. Basta con acceder al DVD Trane Tracks. The Legacy of John Coltrane (Eforfilms), en el que el primer entrevistado es el obispo Franzo Wayne King, de la iglesia ortodoxa africana San John Coltrane de San Francisco.

De hecho, sus padres, aunque dedicados a otras profesiones, tenían interés por la música: su madre había cursado estudios superiores y cantaba y tocaba el piano, mientras que su padre tocaba el violín, el ukelele y posiblemente el clarinete. Pero sus dos abuelos eran sacerdotes, lo que hizo que creciera en un entorno en el que a la música que tocaban sus padres se unían la música religiosa, el country-blues de los músicos callejeros y el swing del jazz de las emisiones radiofónicas que sin demasiada facilidad lograban captar en el receptor que tenían en casa.

Para introducirse en el mundo Coltrane es conveniente comenzar escuchando su doble colección de baladas, inmarchitables maravillas editadas en Impulse. Y su versión, con Hartman, del estándar My one and only love consigue algo tan difícil como hacernos dudar de si no es mejor que la clásica de 1954 que firmaron Ben Webster y Art Tatum. Al respecto, «los dos primeros minutos son la mejor demostración de que el poderoso saxo tenor de Coltrane podía ser no solo torrencial y espiritual, sino también profundamente delicado y exquisito», comentaba Luis Pardo hace unos días en el portal cultural hoyesarte.com.

Su vida

En 1939 comienza a tocar el clarinete. Al año siguiente cambia al saxo alto, a la vez que canta en algunos grupos escolares. En 1939 su padre muere de cáncer de estómago. Su madre se traslada a New Jersey y Coltrane permanece en High Point, en Carolina del Norte, en la primera escuela para negros, hasta que en 1943 se gradúa y se traslada a Filadelfia, donde encuentra trabajo en una fábrica. A partir de 1944 y durante un año, Coltrane recibe lecciones de saxofón y clases de teoría musical. En sus inicios había sido un admirador de Lester Young y de Johnny Hodges, hasta que el 5 de junio de 1945 ve actuar al trompetista Dizzy Gillespie junto al saxofonista Charlie Parker, “Bird”. A partir de ese momento Bird será su nuevo ídolo.

En septiembre de 1955 comienza a trabajar para Miles Davis. Quizás reforzado por esa seguridad, el 3 de octubre se casa con Juanita “Naima” Austin, una madre soltera con una hija de nombre Syeeda. Ambas serán homenajeadas en sendas composiciones del saxofonista: la primera se convertirá en una de sus baladas más bellas y famosas, «Naima», mientras que a la segunda le dedicará “Syeeda’s Song Flute”.

Para Pardo, «Naima tiene la dulzura hipnótica de todas esas canciones clásicas pero al mismo tiempo es otra cosa». Fue compuesta por Coltrane hace justo cincuenta años. Fue el sexto de los siete temas de Giant Steps, obra mayor escrita por Coltrane cuando aún formaba parte del quinteto de Miles Davis. Pertenece a su primera etapa pero, como dice el historiador del jazz Ted Gioia, atesora cierto marchamo místico, el suficiente para que fuera una de las pocas piezas de su repertorio inicial que nunca dejó de interpretar en nuevas versiones en directo y en estudio. De hecho hace unos días descubrimos otra más: Naima abre el último disco perdido de Coltrane, Blue World, una sesión de apenas media hora que el genio preparó para la banda sonora de una película y que luego apenas fue utilizada.

En Naima «no hace alarde de su complejidad e impresiona más por su placidez y belleza que por las exigencias que plantea a los músicos”. Placidez y belleza que seducen a la primera. Este (Giant Steps) será el primero de los 10 discos editados originalmente en Atlantic, que grabados en poco más de dos años se encuentran recopilados (junto a una buena cantidad de material adicional) en la caja de 7 compactos The Heavyweight Champion (Atlantic/Rhino).

Pero su gran éxito comercial llega en marzo de 1961 con “My Favourite Things”, el tema que daba título a su tercer disco en este sello. Tal fue su impacto que esta composición lo acompañaría durante todo el resto de su carrera (mostrando su evolución estilística) e hizo que del LP homónimo se vendieran en su primer año más de 50.000 copias, una cifra al alcance de muy pocos artistas del mundo del jazz.  Coltrane desarrolló modalmente un sencillo vals del musical The Sound Of Music. En 1965 esta obra se transformaría en la famosa y almibarada película Sonrisas y lágrimas (nominada en diez categorías y ganadora de cinco Oscars de Hollywood), que relataba las peripecias de la familia Trapp en el Austria nazi de la Segunda Guerra Mundial con una cantarina Julie Andrews en el papel de novicia rebelde.

Miles Davis – Kind Of Blue

También de 1961 (noviembre), son las grabaciones en el Village Vanguard de Nueva York que se encuentran recopiladas en el cuádruple CD The Complete Village Vanguard (Impulse!). Además de temas con su cuarteto clásico y con Dolphy, aparecen instrumentos tan poco usuales en el jazz como el oud (instrumento de origen árabe cuya versión hispana es el laúd), el oboe o el contrafagot. También recoge temas de inspiración exótica. El más famoso de ellos (del que se recogen cuatro versiones con tres formaciones diferentes) se titula “India”: estaba basado en cantos védicos y sirvió como base para que The Byrds compusieran su gran éxito “Eight Miles High”. Muestra de sus investigaciones musicales, “Spiritual” está basado en la melodía de “Nobody Knows The Trouble I’ve Seen” del Book Of American Negro Spirituals de Weldon Johnson.

Y así llegamos a las  tres joyas en la carrera del saxofonista. El primero de ellos, titulado Ballads, sirvió para mostrar que Coltrane era un músico que iba mucho más allá que el saxo tenor enfurecido que era para una gran parte de la prensa musical. En esta grabación fue capaz de obtener nuevos matices de viejos standards y canciones pertenecientes a un repertorio de estrellas populares como Frank Sinatra. Se comenta que el propio Sinatra tras escuchar la versión de “Nancy (With The Laughing Face)” mostró su interés en contratar a Coltrane para que tocase en directo con él.

El segundo de los discos, John Coltrane And Johnny Hartman, supone la única vez en que John Coltrane grabó un disco como titular con un vocalista. Hartman era un cantante norteamericano más bien desconocido, residente en el Reino Unido. Su participación en este disco trabajando sobre otro puñado de standards (salvo “Lush Life” ninguno de los temas era habitual en el repertorio del cuarteto de Trane) sirvió para relanzar su carrera y alcanzar un alto grado de popularidad.

John Coltrane – Giant Steps

El tercero de los discos es su encuentro con el gran Duke Ellington. En esta grabación rezuma el respeto que se tenían ambos músicos. Coltrane lo demostrará con su maravillosa versión de “In A Sentimental Mood”, un clásico entre los clásicos del repertorio del duque. Ellington estrenará en esa sesión “Take The Coltrane” (en referencia a su tema “Take The A-Train”) donde muestra su predisposición a sumergirse en el universo coltraneano.

En definitiva, a Coltrane le asociamos de inmediato con piezas enérgicas, progresiones de acordes que parecen no tener fin o sonidos espirituales marcados por la conversión al misticismo de su última etapa. Tendemos a recordar bastante menos, en cambio, su faceta como baladista pese a que dos de sus mejores obras son Ballads y su trabajo a medias con el cantante Johnny Hartman; ambos son de 1963 y ambos están bellamente arropados por el piano de McCoy Tyner, el contrabajo de Jimmy Garrison y la batería de Elvin Jones. «Son grandes discos de jazz y al mismo tiempo son ese tipo de discos de jazz que pueden gustar a quienes no frecuentan ni disfrutan el género», destaca Pardo..

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