Parchis
Opinión

Del Alzheimer colectivo a la estupidez global planetaria

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Antonio Gil-Terrón Puchades

02-10-2019

No deja de ser curioso que una de las mayores estafas habidas en el Mundo, haya pasado sin pena ni gloria, y sin la mínima depuración de responsabilidades; pero lo más triste es que ya nadie se acuerda. Me estoy refiriendo a aquella “terrible pandemia de proporciones bíblicas” llamada “Gripe A”… la porcina estafa.

En su momento la denuncié públicamente y obtuve la callada por respuesta, como no podía ser de otro modo. Hoy, cual mosca testicular, lo vuelvo a hacer, aunque tan solo sea con carácter testimonial y para recordar a todos, la clase de golfos globales que gobiernan desde la sombra, este Mundo desmemoriado y manipulable en el que nos ha tocado sobrevivir, en donde la miseria material y moral se lame sus llagas bajo un irreal manto virtual de flores y frases cursis.

La porcina estafa

No meta los dedos en la pila de agua bendita para santiguarse. Durante la misa dominical, no estreche la mano de quien tiene al lado para desearle la paz. Vaya con mascarillas a todas partes. No bese. Huya de los que estornuden. No viaje en metro o autobús. No salga de casa. No coma panchitos de los que regalan en el bar. Esté preparado para lo peor…

En el Reino Unido se hablaba de ir cavando fosas comunes para poder dar abasto a los millones de muertos que se presumía iba a producir la pandemia de la gripe A. En España se rumoreaba el envío masivo de bolsas de plástico contenedoras de cadáveres a los hospitales y ambulatorios. Mientras tanto, en medio de la crisis económica que sacudía al mundo, unos pocos espabilados se estaban haciendo de oro.

El domingo, 24 de enero de 2010, el periodista Paco Rego recogía – en el diario EL MUNDO – las palabras del médico internista Pedro Caba, ex vicepresidente de la Organización Mundial de la Salud: «Nos han tomado el pelo, empezando por la OMS y los laboratorios»… «La fórmula es sencilla: crea el problema, infunde todo el temor posible y luego vende la solución. No falla»… «Ésta es una crisis de salud pública planificada al detalle. La OMS se atrevió a modificar incluso la definición de pandemia para poder lanzar una alerta máxima mundial cuando sólo había 1.000 infectados en México. Es algo inaudito, desproporcionado e irresponsable. UN OBSCENO EJERCICIO DE RUIDO AL QUE HAN CONTRIBUIDO MINISTROS DE SANIDAD, PRESIDENTES DE GOBIERNOS, FARMACÉUTICAS, MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y, COMO BUQUE INSIGNIA DE TODO EL TINGLADO, LA PROPIA OMS».

El Gobierno Español que por aquel entonces presidía Zapatero, sabrá los millones de euros que nos gastamos en las famosas vacunas. Por otro lado conocemos que España, además de los millones de vacunas, compró en su momento 16 millones de cajetillas del famoso TAMIFLU. Cuando alguien comentó que su fecha de caducidad era de 5 años y que no era buena idea el almacenar tanta cantidad, lo que se hizo fue, en lugar de comprar menos, prolongar la fecha de caducidad de las pastillitas. A eso le llamo yo curarse en salud. ¡Acojonante!

Con el tiempo hemos sabido del gran negocio que hicieron determinados laboratorios farmacéuticos, a costa del pánico creado, especialmente desde EEUU y la paniaguada OMS.

El famoso TAMIFLU era – hasta 1996 – propiedad del laboratorio GILEAD SCIENCES INC. empresa que ese año vendió la patente a los laboratorios Roche. ¿Y saben quién era entonces su presidente y principal accionista? Pues el que posteriormente sería el Secretario de Defensa de Estados Unidos, DONALD RUMSFELD, en los periodos 1975-1977 y 2001-2006. En los enlaces que aparecen al final del texto tienen información más que suficiente para que se den cuenta del grado de “negocietes” y porquerías que hubo alrededor de la famosa pandemia.

Resumiendo, el 10 de agosto de 2010 la OMS anunció EL FIN DE LA PANDEMIA, dejando tras de sí unas 19.000 víctimas mortales. ¿Es eso mucho? ¿Justifica la ola de pánico que se creó artificialmente? ¿Justifica el enriquecimiento obsceno de determinadas personas?

La respuesta es muy simple: Según la Organización Mundial de la Salud [OMS] cada año mueren en el mundo entre medio millón y un millón de personas por la gripe común. Compare usted esa cifra con los 19.000 fallecidos por la gripa A, y verá el cabreo que coge.

Cuando de todos era ya conocido el timo de la famosa gripe A y el negocio de las vacunas, oí por la radio unas declaraciones del presidente en España de una ONG de las “serias”, que decía – sin rubor – que gracias a su ONG se había podido cortar una pandemia que hubiese podido tener dimensiones apocalípticas.

Una gripe que comenzó llamándose “porcina”, posteriormente fue bautizada con el nombre descafeinado y políticamente correcto de “Gripe A”, y finalmente volvió a ser porcina por todos los cochinos, marranos, y puercos que con ella se enriquecieron.

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