Parchis
INFORMAORTOGRAFÍA

Descubre las faltas de ortografía que más te lían y que no volverás a cometer

Rubio

La editorial de cuadernos didácticos Rubio destapa los errores ortográficos más comunes y los contrarresta a través de sus cuadernos 

Lunes, 30 de septiembre de 2019

M.Cañardo.- Haber y a ver; Hay, ahí y ¡ay!; Hecho y echo; Halla, haya, allá y aya… Enviar un audio en lugar de un mensaje escrito, utilizar la herramienta de dictado, o confiar en el corrector automático para realizar el repaso final, son prácticas normalizadas en el actual contexto digital y que tienen una consecuencia común, la dejadez en el uso del lenguaje.

Estas facilidades multimedia se han convertido, según el equipo de la editorial Cuadernos Rubio, en uno de los factores clave para explicar que a medida que pasa el tiempo, se cometan más faltas de ortografía. Cada vez se escribe menos, un hecho directamente relacionado con el uso de dispositivos electrónicos. Se envían audios, vídeos, memes… Y el resultado es el crecimiento de la comodidad a costa de la atención. En términos ortográficos, un aumento de los errores.

Se trata de una tendencia que, lejos de concentrarse únicamente en los más jóvenes, afecta de lleno a la población adulta. No hay ninguna franja de edad inmune a esta plaga de erratas ortográficas, por lo que el DNI no te va a otorgar la inmunidad ante este contagio lingüístico.

Una vez diagnosticada esta ‘plaga ortográfica multimedia’ en la que evidentemente también influye el acceso a la formación de las personas, hay que detenerse en las consecuencias que esta deja. Un escrito con faltas genera, de entrada, la peor de las sensaciones en el lector, pero más allá de la imagen proyectada, estas te pueden jugar una mala pasada alterando la comunicación y cambiando por completo el sentido del mensaje.

Llegados a este punto, la mejor noticia es que los expertos pedagogos de Rubio cuentan con el mejor antídoto, conocen de forma concreta cuales son las faltas de ortografía más comunes entre los adultos. ¿Quieres descubrirlas tú también? Ahí van:

Haber y a ver: Una palabra que en función de una ‘h’ y un espacio puede ser un verbo o una preposición. “A ver si usas bien esta palabra tras haber leído este consejo”.

Hay, ahí y ¡ay!: La cosa se complica, esta vez la confusión es a tres bandas. La primera es un verbo, la segunda actúa como adverbio y la tercera muestra un estado de ánimo, ¿las sabrías identificar? “Ay! No me acordaba que hay una trampa ahí.

Halla, haya, allá y aya: Subimos cuatro escalones más. Esta vez, mejor uno por uno:

Si alguien halla algo significa que lo ha encontrado (verbo)

El haya lo puedes plantar porque es un árbol (sustantivo), pero cuidado, también corresponde al subjuntivo del verbo haber: “El haya no crecerá a no ser que lo haya plantado”

Aya actúa como sustantivo. Indica un puesto de trabajo, y es sinónimo de niñera o nodriza.

Por último, llegamos al adverbio de lugar. Fíjate que en la palabra allá, el acento es como si señalara la ubicación.

Llendo y yendo: En este caso no hay confusión, el gerundio del verbo ir se escribe con “y”, por lo que te estás yendo por el mal camino si lo escribes con “ll”.

Hecho y echo: Dos verbos distintos, hacer y echar. Este es muy fácil, para evitar la confusión acuérdate de que “en el verbo echar lo primero que se echa es la h”.

Vaya, valla y baya: Una interjección, un sustantivo que separa lugares, y otro que se come, ahí van en orden: “¡Vaya! Al otro lado de esa valla está creciendo una baya.

Una vez identificado el problema, hay que relacionarlo con el origen. Se trata de empezar a escribir incentivando ese grado de atención que se está perdiendo y que está provocando consecuencias ortográficas. En otras palabras, utilizar la escritura analógica como antídoto ante las faltas de ortografía multimedia.

Así lo afirman los expertos pedagogos de RUBIO, que en su Colección Ortografía ideada para niños de entre 6 y 11 años, dispone de las mejores herramientas para afianzar un aprendizaje sin faltas ortográficas. Porque cuanto antes comencemos a prestar atención a las faltas, menos probabilidad habrá de repetirlas cuando seamos mayores.

print

Agregar comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario