Opinión

Un mendigo

Vicente Torres

11-09-2019

Me refiero a uno de los innumerables mendigos que tenemos. Esta sociedad, repleta de buenistas y de gentes de buen corazón, concienciadas y llenas de buenos sentimientos, empuja hacia el precipicio y luego da limosna a quienes caen.
Cachondeos aparte, intentaré individualizar al señor al que me refiero. Vive, es un decir, en una gran ciudad española. Duerme sobre un banco, llueva o nieve. Podría cobijarse en una boca del metro o en un albergue, pero no lo hace. La interpretación que cabe es que puesto que se siente rechazado por la sociedad, no quiere aprovechar nada de ella. Los servicios sociales de la ciudad saben de su existencia y llevan tiempo tratando de ganarse su confianza, sin éxito.
Hace sus necesidades dentro de una caja, que luego deposita en un contenedor. Aquí se puede interpretar que no quiere que la sociedad le pueda reprochar nada.
Alguien, aprovechando el tiempo que pasa rebuscando en los contenedores (se lleva bien con los contenedores porque lo que contienen ha sido rechazado por la sociedad, como él), depositó ropa y calzado en ‘su’ banco. Apenas aprovechó algo y el resto lo desechó. Evidentemente, no quiere estar en deuda con la sociedad, puesto que lo ha condenado a estar muerto en vida.
El siguiente intento consistió en dejarle comida y aquí sucumbió a la tentación. No es que tuviera que ir, rebajándose, a la Casa de Caridad para que le dieran comida. Se la encontró en ‘su’ banco. ‘Y se la comió sin que nadie lo viera’ . ¿Cómo podía saber quién se la dejó si se la había comido o echado a un contenedor? Pues sí, lo estaba espiando, pero eso él no lo puede saber.
Y ahora pregunto yo a todos esos que rechazan al prójimo, que lo juzgan, lo condenan y lo ejecutan, porque les sale gratis, porque creen en la impunidad, a esos que ‘eligen’ a sus amistades, rechazando a los demás, claro, a quienes difaman, porque le han visto la paja en el ojo, a quienes traicionan o vuelven la espalda, a quienes se desentienden…, si alguna vez han pensado en las consecuencias de sus actos, y si les importaría que resultaran funestos para alguien.
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