Los Pujol(es)

Jordi Pujol y Marta Ferrusola

Vicente Torres

07-09-2019

Hay que preguntarse cómo es posible que sin tener ni cinco, como afirmó Ferrusola, la Madre Superiora, ha conseguido esta gente meterse en el bolsillo a tantos periodistas, a tantos curas, a tantos políticos, a tantos tontos, etcétera.

Si volvemos la mirada atrás, aparecen Felipe González y Alfonso Guerra trabajándose su carrera, bajo la atenta mirada de la policía franquista, que los dejaba hacer. Convenían más que Rodolfo Llopis, tan intransigente. ¿Porqué la socialdemocracia alemana optó por ellos y no por el sector oficial? Sin embargo, cuando Adolfo Suárez requirió su ayuda, los dos citados optaron por la ruptura, con el riesgo de guerra que ello conllevaba. Tuvo que ser Santiago Carrillo quien los convenciera. Insistiendo en su estupidez, en lugar de procurar que la UCD y el PSOE fueran de la mano para procurar lo mejor para los españoles, decidieron hacer piña con los nacionalistas, y considerar como enemiga a la UCD. De ahí, una Constitución, compuesta por una serie de concesiones, en lugar de un marco legal para la convivencia, basada en grandes ideales.

Los nacionalistas, que entonces eran pocos, salieron muy reforzados y para desgracia de los ciudadanos con dos líderes muy talentosos, Arzalluz y Pujol. El primero, ya fallecido, reconoció que pasará a la historia como malvado; se conoce que no quería pasar como tonto y seguramente lo dijo por eso. El segundo parece que sigue teniendo dentro del puño a un montón de gente. También da la impresión de que se ha dado cuenta de algo, de que sus sucesores en el cargo son cada vez más torpes y de que toda esa estructura faraónica que montó en torno al dinero y el poder oculto que parece que conserva no le sirve para que su familia pueda optar a la felicidad. Seguramente, mientras defiende su libertad panza arriba, piensa que debió emplear su talento en otros fines.

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