MÚSICA

La música en la historia de La Vuelta a España

Presentación de La Vuelta/FEC

Desde 1977 la banda sonora de la ronda ciclista española sobrepasa la promoción de la carrera y permanece en la memoria colectiva de la sociedad

Valencia, sábado 24 de agosto de 2019

A.Casañ.- El rapero Arkano ha sido el designado esta vez para acompañar con el tema «Otro intento más» a los ciclistas, equipos y espectadores de la ronda ciclista española. «Me estoy volviendo loco», «Más y más» o «Corazón congelado» fueron algunos de los éxitos que multiplicaron su notoriedad a fuerza de girar no en tocadiscos, sino al ritmo de La Vuelta Ciclista a España, que vuelve a echar a andar este sábado tras más de 40 años poniendo velocidad y sintonía a las sobremesas del país.

La carrera se disputó por primera vez en 1935 (con diversas interrupciones como la provocada por la Guerra Civil), pero fue en 1977 cuando la música empezó a circular en paralelo mediante la elección anual de una canción para sus resúmenes y anuncios promocionales.

Curiosamente la primera escogida fue «Tritsch-Tratsch Polka», una polca compuesta por Johann Strauss hijo, autor también del célebre vals «El Danubio azul», aunque en años posteriores La Vuelta prefiriera verse reflejada en composiciones más contemporáneas.

En la búsqueda de la perfecta combinación entre las pulsaciones por minuto de la música y los kilómetros por hora de las bicicletas, las pistas de baile se han revelado como una de las mejores compañeras de viaje, como por ejemplo «September» de Earth, Wind & Fire en 1979 y «Funky Town» de Lipps Inc en 1980.

El inglés dio paso por primera vez al español como lengua vehicular a partir de 1982, cuando Azul y Negro alumbraron al líder en esta asociación entre deporte y música: «Me estoy volviendo loco». Tal fue su éxito que este dúo de tecno-pop nacional terminó poniendo fondo a otras dos ediciones, en 1983 con «No tengo tiempo» y en 1993, una década después, con «Two pa ka». Asimismo, el gusto por los sintetizadores se mantuvo fuerte en años sucesivos con «Pánico en el Edén» de Tino Casal y «Take on me» de A-ha.

Ritmo latino

Más tarde, ya en 1985 y con «Baila» de Iván, La Vuelta volvió a dejar su huella musical, que permaneció en la siguiente edición con «Conga», de Miami Sound Machine, que mostró que las pedaladas se daban mejor con ritmos latinos. Esa pauta no se repitió sin embargo hasta 16 años más tarde, cuando en 2002 Patricia Manterola interpretó «Que el ritmo no pare».

En 1989 La Unión había cedido a La Vuelta otro de sus grandes éxitos musicales, «Más y más», publicado un año antes como parte de su célebre disco «Vivir al este del Edén».

Llegó después el éxito de José Ángel Hevia, quien introdujo el folk celta en 1999 con «El garrotín» y en 2003 con «El tirador». Un precedente de esa mirada al norte del país se había dado poco antes, en 1995, con la exótica fusión de «Jaguarundi» del gallego Víctor Coyote.

Más melodías que quedaron prendadas en la memoria al giro de los sintonizadores de radio fueron «Up & Down» de los holandeses Vengaboys en 1998, en plena fiebre del «eurodance», y, ya en el cambio de siglo, «El cielo no entiende» de OBK en el año 2000, herederos del impulso de Azul y Negro, o «Corazón congelado» de Pastora Soler en 2001.

De esos años fueron también «Con la luna llena» de Melendi, que en 2004 estaba en plena vorágine de popularidad tras su debut con el rumbero «Sin noticias de Holanda» (2003), así como «En qué estrella estará» de Nena Daconte en 2006 y «Merezco» de Zahara en 2009, ejemplos de artistas emergentes a los que se refrendó con este altavoz privilegiado.

Con más pena que gloria ha pasado sin embargo la última década, pese a haber apostado por artistas mucho más asentados como La Oreja de Van Gogh («Día cero»), Carlos Núñez («Mambo»), Edurne («Amanecer»), Marta Sánchez («El ganador») o Maldita Nerea («Bailarina»).

Aunque si hubo una ocasión en la que la competición se pasó de frenada fue en 1996, cuando algún oído privilegiado decidió que los intérpretes fuesen los presentadores Ana Obregón y Ramón García con una pachanga veraniega, «Morena», de versos inspirados como «Párate en la playa, aya, aya / cuidado con la ola, hola, ooooh!».

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