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Opinión

Torturan a los toros en Cataluña

Bou embolat, los toros que sí quieren en Cataluña./Img.BBC

Vicente Torres

22-08-2019

Hay personas, y no pocas, que sienten la necesidad de comportarse de forma cruel, como es costumbre en los cobardes.

Tengo entendido que Barcelona es la única ciudad de España en la que hubo más de una plaza de toros en funcionamiento, y concretamente fueron tres las que hubo. Paradójicamente, ya no se celebran corridas de toros en Cataluña, pero en el colmo del cinismo y la desvergüenza sí que se permiten los toros en la calle. Resulta repugnante saber lo que les hacen a esos pobres animales en la calle, con el único fin de satisfacer los bajos instintos de quienes se los procuran. No es fácil adivinar que haya espectadores asistiendo a esos ‘espectáculos’ sin inmutarse.

En el Reino de Valencia también hubo políticos degenerados que quisieron poner los toros en la calle en ese Estatuto nuevo que nadie pidió, y en el que un loco puso la fenicia Academia Valenciana de la Lengua.

El caso es que la fiesta de los toros en la calle es una de esas tradiciones indefendibles, que en el caso de Cataluña da lugar a verdaderas aberraciones. Y se entiende que sea así, porque allí se viene fomentando desde hace tiempo el odio a todo lo español, y cuando alguien odia odia de verdad. El odio no admite el fingimiento. Y tampoco tiene fronteras. Es decir, aunque solo se fomente el odio a lo español luego el odio se esparce a todo lo demás. También se fomenta en Cataluña la bestialidad y el desprecio a la ley. Se cumplen las leyes de la Generalidad, porque de no hacerlo viene multa, pero no se siente ningún respeto por la ley, porque se enseña y se insta a desobedecer las españolas.

Luego es lógico que toda esa furia, todo ese odio, todo ese pesimismo resultante del declive económico de Cataluña, se vuelque sobre los pobres animales a costa de los cuales disfrutan los más cerriles de los catalanes.

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