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Opinión

A vueltas con el tabaco y los cigarrillos electrónicos

Vicente Guillem*

22-08-2019

Durante todo este año y sobretodo este verano, era difícil estar con algún grupo de amigos o conocidos entre los que no hubiera uno o varios de ellos que utilizaran e-cigarrillos y sin excepción cada vez se me hacia la misma pregunta: ¿Son inocuos los cigarrillos electrónicos?

Hace unos días estuve leyendo una revisión que sobre el tema hacia la Sociedad Americana de Cáncer (ASCO) y publicada por el Dr. A. Albert en junio de 2019, que creo que clarifica algunos aspectos y que me gustaría compartir con todos vosotros, pues, aunque esta revisión se ciñe a pacientes fumadores con cáncer, bien se pueden sacar conclusiones para todos los fumadores.

De lo que ya no tenemos ninguna duda a estas alturas es que la larga lista de consecuencias negativas para la salud causadas por el consumo de tabaco demuestra claramente que fumar cigarrillos de tabaco es una lacra para la sociedad de tal magnitud que es difícil de comprender que su uso este todavía tan extendido y tan permitido.

Son muchos los métodos que se han desarrollado para conseguir una deshabituación tabáquica (terapia sustitutiva de nicotina, hipnosis, terapia psicológica, etc.) todos con algún grado de eficacia, pero un alto porcentaje de fracasos.

Durante los últimos 15 años, se han ido introduciendo en el mercado sistemas electrónicos de suministro de nicotina en forma de cigarrillos electrónicos. Sin embargo, su uso cada vez mayor unido a la escasez de evidencia sobre sus efectos nocivos, ha generado debate sobre los posibles beneficios y daños de estos productos, y por ello la pregunta que nos hacemos es: ¿Tienen algún papel los cigarrillos electrónicos para para dejar de fumar en pacientes con cáncer?

Para ver este tema con una amplia perspectiva es necesario en primer lugar hacer una serie de consideraciones.

¿Cómo perjudica el tabaco?

Se estima que el tabaco causa el 48% de todas las muertes por cáncer porque contribuye a 12 tipos de cáncer. Además, fumar contribuye a otras causas principales de muerte por enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y pulmonares. Fumar causa enfermedades en prácticamente todos los órganos principales del organismo y se asocia causalmente con infecciones pulmonares, efectos reproductivos nocivos (Reducción de la fertilidad en mujeres, disfunción eréctil en el hombre, parto prematuro y embarazo ectópico), fracturas de cadera, densidad ósea reducida, periodontitis, enfermedades oculares (ceguera, cataratas y degeneración macular), artritis reumatoide y estado general de salud disminuido incluso en ausencia de enfermedad clínica. Globalmente, fumar causa casi medio millón de muertes al año solo en los Estados Unidos.

¿Es el tabaco relevante para el paciente de cáncer?

Todos estos riesgos persisten incluso después de un diagnóstico de cáncer. En pacientes con cáncer y sobrevivientes, existe suficiente evidencia para inferir una relación causal entre fumar cigarrillos y resultados adversos para la salud

– Mayor riesgo de recaida,
– Peor respuesta al tratamiento
– Mayor toxicidad relacionada con el tratamiento.
– Aumento de la mortalidad por cáncer y otras causas
– Aumento del riesgo de segundos cánceres

En resumen, continuar fumando después de un diagnóstico de cáncer tiene grandes impactos adversos sobre la salud y el pronóstico en pacientes y supervivientes.

Dejar de fumar en cualquier momento siempre debe ser una prioridad, pero la necesidad de tomar medidas inmediatas para dejar de fumar se acentúa aún más después de un diagnóstico de cáncer.

Por tanto, cualquier intervención que aumente la probabilidad de que un paciente con cáncer logre la deshabituación tabáquica merece consideración, siempre y cuando los daños sean sustancialmente menores que los de fumar tabaco.

¿Son los cigarrillos electrónicos eficaces para dejar de fumar?

Hasta hace muy poco, la eficacia de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar era incierta. Actualmente, ensayos aleatorios han demostrado que los cigarrillos electrónicos son eficaces para dejar de fumar. Un estudio, publicado en 2013, realizado en Nueva Zelanda, sugirió que los cigarrillos electrónicos eran tan eficaces como los parches de nicotina en la deshabituación tabáquica. Otro estudio, recientemente publicado, en el que participaron 884 pacientes diagnosticados de cáncer y fumadores, se compararon dos estrategias para dejar de fumar: 438 fueron asignados a cigarrillo electrónico y 446 a terapia de sustitución de nicotina (parches u otros). Después de 1 año de seguimiento, los fumadores del grupo de cigarrillo electrónico presentaron un mayor porcentaje de deshabituación que los asignados al grupo de nicotina.

Probablemente, su eficacia se basa en que aportan dosis de nicotina mas alta que los parches y que los cigarrillos electrónicos simulan los hábitos de fumar cigarrillos.

Una vez demostrada su eficacia el siguiente paso clave es evaluar el perfil de riesgo de los cigarrillos electrónicos, lo cual no es fácil dado que surgieron hace relativamente poco tiempo y por tanto queda mucho por aprender sobre sus efectos adversos para la salud. No obstante, si que sabemos que el líquido E (componente principal que contribuye al vapor del cigarrillo electrónico), está compuesto de nicotina en diferentes concentraciones, aromatizantes y humectantes, y que cuando se calienta, se transforma en vapor.

Los aromatizantes utilizados en los cigarrillos electrónicos generalmente se reconocen como seguros según la FDA de EE. UU., pero el efecto de calentar estos sabores e inhalarlos sigue siendo desconocido.

Los humectantes se usan para hacer que el vapor parezca humo. Uno de los humectantes comúnmente utilizados en los cigarrillos electrónicos, el propilenglicol, se usa comúnmente para crear humo falso en obras de teatro y conciertos de rock, pero sus efectos sobre la salud cuando se inhala directamente aún no se han determinado. También se han detectado metales en el aerosol de cigarrillos electrónicos, posiblemente por las bobinas de calentamiento.

Una revisión de la evidencia científica disponible sobre los efectos adversos del uso de cigarrillos electrónicos por parte de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de USA (NASEM), destacó numerosas lagunas, pero también señaló los efectos adversos para la salud a corto plazo y un perfil toxicológico de cigarrillos electrónicos que eran mucho más favorables que los cigarrillos de tabaco; sin embargo, también pueden estar asociados con daños a largo plazo, como un mayor riesgo de cáncer y otras enfermedades crónicas.

El alcance total del impacto en la salud de los cigarrillos electrónicos aún no se ha caracterizado por completo, pero los cigarrillos electrónicos son sin duda una fuente de efectos adversos para la salud. Esto significa que el perfil de riesgo de los cigarrillos electrónicos es peor que el de los medicamentos comprobados para dejar de fumar basados ​​en la evidencia, como los tratamientos de sustitución de la nicotina.

Sin embargo, actualmente, lo más importante es comparar los daños potenciales de los cigarrillos electrónicos con los efectos adversos conocidos para la salud del consumo de cigarrillos de tabaco. El informe NASEM concluyó que es probable que los cigarrillos electrónicos sean mucho menos dañinos que los cigarrillos de tabaco.

En resumen, por un lado los cigarrillos electrónicos pueden ayudar eficazmente a los pacientes a dejar de fumar, pero también aportan toxinas al paciente, lo que los convierte en una opción menos saludable que otras farmacoterapias ya establecidas. Por otro lado, es probable que los cigarrillos electrónicos sean mucho menos dañinos que el tabaco y, por lo tanto, ofrecen una estrategia viable de reducción de daños.

Dado este complejo conjunto de circunstancias, ¿cuál es el camino óptimo para maximizar los beneficios y minimizar los daños?

La evidencia emergente que demuestra la eficacia de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar significa que hay argumentos para recomendar cigarrillos electrónicos a pacientes fumadores con cáncer. Sin embargo, el perfil de riesgo más alto para los cigarrillos electrónicos en comparación con los tratamientos de sustitución de nicotina y otros tratamientos para dejar de fumar debe tenerse en cuenta en la toma de decisiones clínicas.

En estas circunstancias, una estrategia prudente sería abstenerse de usar cigarrillos electrónicos como el primer paso de tratamiento, y en su lugar ofrecer tratamientos con eficacia probada para dejar de fumar

El papel de los cigarrillos electrónicos debería ser una estrategia de reserva para aquellos pacientes que no logran dejar de fumar con otros tratamientos ó aquellos que no quieren otros métodos. Para esos pacientes los cigarrillos electrónicos puede ser una buena opción, ya que los efectos dañinos son menores en comparación con el consumo continuo de cigarrillos de tabaco.

Conclusión

En conclusión, el listado de efectos nocivos para la salud del consumo continuo de tabaco para el paciente con cáncer es tan extensa que cualquier estrategia para dejar de fumar debe ser considerada. Los cigarrillos electrónicos entran en esta categoría. No obstante, deben considerarse antes las estrategias comprobadas para dejar de fumar que no tienen el perfil de toxicidad de los cigarrillos electrónicos. Pero para aquellos pacientes con cáncer que no pueden dejar de fumar usando estas estrategias o que no están dispuestos a usarlas, los cigarrillos electrónicos ofrecen una opción razonable.

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*Vicente Guillem Porta, médico oncólogo, es Jefe de Oncología de la Fundación IVO (Instituto Valenciano de Oncología)

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