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Cultura

El Misteri d’Elx, la Festa de la Asunción por excelencia

Pepresentación del Misteri la basílica barroca de Santa María/Img. elchevive

Única obra en su género que ha sido representada sin interrupción hasta la actualidad

Valencia, jueves 15 de agosto de 2109

Antonio Casañ.- Declarado por UNESCO Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, el Misteri o Festa d’ Elx es la más genuina seña de identidad de la ciudad, un drama cantado, de origen medieval, que relata la dormición, asunción a los cielos y coronación de la Virgen María.

Está dividido en dos actos: la Vespra (Víspera), que se representa el 14 de agosto y el Dia de la Mare de Déu, el 15 de agosto. El escenario es la basílica barroca de Santa María, en cuya construcción se tuvo muy en cuenta ese destino.

Su origen, medieval, se remonta a la segunda mitad del siglo XV, habiendo sobrevivido hasta nuestros días gracias a una bula papal de Urbano VIII en 1632, después de que en el concilio de Trento (1545-1563) se prohibieron las escenificaciones en el interior de los templos cristianos. La perseverancia y el amor de los ilicitanos han convertido la Festa en el último vestigio vivo de este tipo de manifestaciones.

La música procede de diversas épocas y estilos, con melodías medievales, renacentistas y barrocas, con ejemplos de monodia y polifonía. La representación corre a cargo de cantores no profesionales y una escolanía infantil de voces blancas para los papeles de María y los ángeles, ya que en la Edad Media las mujeres no podían intervenir en obras teatrales y eran seres impuros para la liturgia.

Todos y cada uno de los personajes son representados por varones, tratando de respetar así el origen litúrgico-medieval de la misma, que vetaba expresamente la aparición de mujeres en este tipo de representaciones, lo cual hoy en día se mantiene en contra de muchas opiniones de ciudadanos ilicitanos que quieren que la mujer participe en la representación, siendo una clara y manifiesta forma de discriminación de la mujer.


El texto del Misteri, a excepción de algunos versos en latín, está escrito en valenciano antiguo. La música es una amalgama de estilos de diferentes épocas que incluyen motivos del Medievo, del Barroco y del Renacimiento

La Festa

Una vez han terminado las Solemnes II Vísperas de la Solemnidad, el Reverendo señor Arcipreste y los Caballeros suben por la rampa y besan los pies de la Santísima Virgen. Tras ellos, los apóstoles, se van situando a su alrededor. María Salomé, María Jacobe y el séquito de ángeles esperan al inicio del corredor.


Tres apóstoles cantan invitando al cortejo a unirse al sepelio. Cuatro de ellos descienden por la rampa y, contestándose mutuamente, el séquito y los apóstoles ascienden juntos hasta el cadafal

San Pedro recoge la palma que descansa sobre el cuerpo de la Virgen y, dirigiéndose a San Juan, le hace entrega de la misma, pidiéndole que la lleve. Éste acepta y, algo después, todos los discípulos, arrodillados frente al cuerpo de la Virgen, inician el canto “Flor de virginal bellesa….” preparando así su entierro.

Finalizado éste, vuelven a levantarse entonando esta vez el salmo In exitu Israel d’Egipto, propio de la liturgia de exequias. De repente, intrigados por los cantos, un grupo de judíos aparece en escena al inicio del corredor. Dos de ellos suben hacia el cadafal descubriendo a los apóstoles alrededor de la Virgen. Vuelven abajo y hacen saber a los otros el motivo de la intriga. Éstos, alterados, deciden atacar al grupo de discípulos con el fin de llevarse el cuerpo sin vida de María y destruirlo más tarde.

El Gran Rabino, que forma parte del grupo, interrumpe amenazante el salmo que los apóstoles seguían entonando. Los judíos, entonces, comienzan a subir hacia el cadafal. San Juan y San Pedro intentan impedir el sacrilegio enfrentándose al malintencionado grupo. Pero éstos, más numerosos, consiguen llegar arriba y acercarse al cuerpo de María. Uno de ellos, tratando de cogerlo, ve cómo sus propias manos se paralizan, en una suerte de milagro. Los demás, testigos del mismo, caen de rodillas abrumados y contritos. Cantan, entonces, suplicando a Dios su ayuda.

Los discípulos, apiadándose de ellos, les piden que tengan fe en la virginidad de María. El grupo de judíos, arrodillados aún, suplican ser bautizados, cantando así a los apóstoles, que reconocen a María como la Madre del Hijo de Dios.

San Pedro los bautiza. Los judíos se muestran jubilosos y comienzan a cantar dando gracias a la Virgen Cantem, senyors. Què cantarem?…. Esta pieza está sacada del Cancionero Musical de Palacio, arreglada por Luis Vich, que fue maestro de capilla de Elche, y que es el compositor de la obra que se canta actualmente.

Uno de ellos, con una cruz alzada, da comienzo a la procesión que culminará con el entierro de María.

El órgano de la iglesia suena en ese momento y las puertas del cielo se abren. El araceli vuelve a bajar, portando consigo el alma de la Virgen y el canto de los ángeles inunda la basílica prometiendo la resurrección de María.

Los Caballeros regresan a la iglesia acompañando a Santo Tomás (que, según la tradición, regresaba de la India, donde había sido enviado a predicar). Éste, desconsolado por no haber podido asistir al sepelio, comienza a entonar un canto implorando a la Virgen su perdón.

El cielo, entonces, se vuelve a abrir y Dios Padre, acompañado de la Santísima Trinidad, comienza a bajar. Éste, portando en sus manos una corona dorada, la deja caer posándose suavemente sobre la cabeza de María. Una lluvia venida del cielo cubre de oro la escena, las campanas del templo repican y una salva de cohetes se lanza mientras espectadores y actores culminan la representación clamando Visca la Mare de Déu!.

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