Opinión

El caso Miguel Ricart

Miguel Ricart, antes y ahora.

Vicente Torres

10-08-2019

Miguel Ricart es un abominable asesino que debería haber estado más tiempo en la cárcel, pero algunos se empeñaron en revocar la doctrina Parot y lo consiguieron. Los hay que laboran no en pro de la ley, sino de los peores asesinos.

El caso es que ya lleva tiempo en la calle y desde entonces no ha dado que hablar. Su hija, en el caso de que solo tenga una, cosa que desconozco, no tiene culpa de lo que haya hecho y está muy bien que tenga piedad por él y lo haya acogido, si es el caso. Conozco a un gran número de personas capaces de perdonar lo más atroz y de condenar por lo más nimio, y de forma radical.

La cuestión es que hay otros asesinos mucho peores que Ricart a los que se rinde homenaje al salir de la cárcel. No es justo que la sociedad acorrale a Ricart y observe con indiferencia lo que ocurre con los etarras. Entre Ricart y Otegui hay un trecho muy grande. Ricart sabe que lo que hizo está mal. En cambio, Otegui dice que hicieron más daño del que tenían derecho a hacer. Ricart quiso satisfacer un capricho personal; Otegui, Azpiazu (el cristalero), De Juana, Ternera…, quisieron aterrorizar a todos los españoles. A los decentes, me refiero. A los que recogen las nueces no.

Ricart sabe que lo que hizo está muy mal. Ternera dice que fue, es y será de ETA, y está orgulloso.

Los seres humanos más inmundos son los etarras, junto con los nazis, los terroristas islámicos, y todos los demás terroristas, incluidos los catalanes, algunos de ellos integrados en ERC.

Cabe la posibilidad de que Ricart haya recapacitado, de que se haya dado cuenta de que lo que hizo, no está nada bien. El perdón es una prerrogativa humana que no se conoce bien. De lo que no cabe duda es de que los etarras, en su inmensa mayoría, siguen siendo etarras, o sea, inmundos.

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