Cultura LECTURAS DE VERANO

Magallanes y Elcano, la expedición más allá de la historia y el mito

Mapa de Diego Ribero, 1529./Img. Comisión V Centenario

Del antropólogo José Manuel Núñez de la Fuente, autor del libro “Diario de Magallanes. El hombre que lo vio y anduvo todo”

Valencia, miércoles 07 de agosto e 2019

Antonio Casañ.- Cerca ya del 10 de agosto, fecha en la que se celebrarán los actos conmemorativos de la primera salida de la expedición en Sevilla, y del 12 de septiembre, cuando tendrá lugar la inauguración de “El Viaje más largo”, la exposición organizada por Acción Cultural Española que reúne por primera vez todos los documentos y crónicas relativas a esta primera vuelta al mundo, de la mano de José Manuel Núñez de la Fuente, dibujamos hoy un retrato de la propia ruta.

La ruta de Magallanes y Elcano dibuja el camino trazado por la expedición náutica que realizó la primera circunnavegación al planeta en los albores del siglo XVI. Constituye, por tanto, la ruta de la primera vuelta al mundo, una ruta que fue concebida y realizada conjuntamente por dos marinos extraordinarios, Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, en un viaje épico entre 1519 y 1522 que demostró finalmente que la Tierra era redonda. Cierto es que el origen y resultado de los caminos seguidos por los diferentes pueblos y culturas que habitan el planeta han sido muy variados, sin embargo, la ruta de Magallanes y Elcano fue la primera que trazó un mapa global de nuestro mundo. Por primera vez se navegaron los océanos en toda su amplitud y permitió a la humanidad, también por primera vez, ser testigos de la enorme riqueza y diversidad (geográfica y cultural) que contenía dentro de su esférica frontera.

Vista del Estrecho de Magallanes./Img. Comisión V Centenario

Tras la gran hazaña del marino portugués Vasco da Gama, quien bordeó África para llegar a la India, y el posterior descubrimiento del Mar del Sur por el castellano Núñez de Balboa, las dos naciones ibéricas, España y Portugal, se lanzaron a principios del siglo XVI a una formidable carrera contra reloj en su intento por descubrir y conquistar nuevos territorios, itinerarios y puertos para comerciar con el ansiado mercado de Oriente, dando lugar al momento fundacional de los imperios coloniales ultramarinos, los cuales habrían de diseñar y orientar la economía y la cultura de Europa durante los siguientes siglos. Esta apremiante necesidad de los portugueses y castellanos se debía a que las rutas que controlaban las ricas especias y los preciados productos orientales estaban, por un lado, en manos de Venecia, que había conseguido abrir una exitosa ruta por el Canal Grande, y por otro, en las de los musulmanes, pues ningún navío cristiano tenía permitido cruzar el Mar Rojo, salvo que pagase el tributo necesario en dinero o con las vidas de sus tripulantes. De este modo, estando tan separada Europa de la lejana India, resultaba imprescindible encontrar otra ruta para controlar aquellos fabulosos mercados.

De tal suerte, tras la gran hazaña de Magallanes y Elcano, se configuró la primera ruta global e integral de nuestro mundo, pues transcurría a través de los tres grandes océanos del planeta, cubriendo todos los continentes y contemplando también la totalidad de los cielos de la esfera celeste que circunda la Tierra. Esta ruta no sólo puso en el mapa por primera vez para los europeos el estrecho que les llevaba a la India por el poniente, sino que dio nombre a la mayor masa acuosa de la Tierra, el inmenso océano Pacífico, que también por vez primera sería navegado completamente. Aquella nueva ruta fue utilizada, bien de forma parcial o en su totalidad, durante cuatro siglos para conectar oriente y occidente a través del mar, de tal forma que, hasta la apertura del canal de Panamá a principios del siglo XX, fue la única vía usada por los barcos de todo el mundo para cruzar desde el Atlántico hasta el Pacífico.


Pilar Torre, coordinadora de la Comisión de Evaluación de Proyectos, dependiente del Ministerio de Cultura, coincide en que este acontecimiento histórico resultó «clave» para que hoy se pueda hablar de una «primera globalización o mundialización


Desde principios del siglo XVI la ruta de navegación creada por la expedición de Magallanes y Elcano, junto a una tripulación multiétnica llegada desde todos los confines, unió geográfica y simbólicamente a civilizaciones de diversos mundos desconectados entre sí, facilitando desde entonces los intercambios en materia de comercio, el conocimiento científico y las más diversas prácticas culturales, artísticas y religiosas.

Se puede decir que a partir de aquel acontecimiento extraordinario se produjo, aun de forma inconsciente, la primera globalización, como también se evidenció de manera impresionista el fenómeno de la multiculturalidad, hecho que se vio reflejado por la intuición y audacia de un personaje casi anónimo que participó desde el principio hasta el fin de aquella fabulosa epopeya: el vicentino Antonio Pigafetta, quien dejó escrito un libro en forma de diario donde se recogía todo lo acontecido durante la expedición, día a día, tal como él mismo reconocía en su fascinante obra, tratándose quizá del primer libro etnográfico global de la historia.

Pigafetta nos legó un verdadero monumento testimonial acerca del periplo de la primera circunnavegación, como también un registro pormenorizado de costumbres, lenguas y rasgos culturales, insólitos hasta ese momento, de los diferentes territorios, pueblos y culturas que se encontraron alrededor del mundo.

A esta fuente prístina, elaborada por la mano de uno de los protagonistas del viaje, habría que añadir numerosos libros de carácter histórico, científico, literario y biográfico, realizados por eminentes historiadores, filósofos, moralistas y sabios de todos los tiempos, los cuales han coincidido en considerar el viaje de Magallanes y Elcano como uno de los acontecimientos más extraordinarios de toda la historia.

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