Parchis
Opinión

La etarra de las mariscadas y el prófugo

Ig. informaValencia.com

Vicente Torres

16-07-2019

Todo ocurrió en ese país que hasta tiempos bien recientes se comportó de forma exageradamente cruel en el Congo Belga y que ajeno a sus propias culpas da por buena la leyenda negra española, tan malintencionada como falaz.

Y ahí, a ese país, como no podía ser de otro modo, ha ido a parar lo peor de España, prófugos, asesinos y golfos varios, e incluso se reúnen a veces, precisamente en casa de la asesina. Es lo que hay. Lo peor no es que esa mala gente se reúna, sino que tenga un grupo bastante amplio, por cierto, de sinvergüenzas que la apoya. Que el número de granujas sea tan elevado es lo triste, es lo que señala que una parte importante de la población está podrida.

De todos modos, conviene anotar los nombres de los asistentes a una de esas reuniones, o comidas, más que nada para dejar constancia del ínfimo nivel. Para que se vea que ahí va lo más bajuno, infame y grotesco del tiempo que nos ha tocado vivir: Jáuregui, la etarra; Puigdemont, el prófugo gallináceo; Bekaert, el leguleyo que defiende a los etarras y al prófugo; Valtonyc, el asqueroso y zafio cantante.

En Bélgica están bien. En donde esos estén, el nivel moral disminuye considerablemente. Es mejor que vivan en ese país que España, salvo que aquí estén encerrados.

No resulta extraño que Puigdemont, al que los suyos llaman El Mocho, sienta admiración por una terrorista. Sus correligionarios han demostrado que sienten gran devoción por otro de ellos, Otegui, de lo que se desprende que los terroristas no les caen tan mal. De hecho, en ERC hay algunos de ellos. Uno de los dirigentes de ERC viajó, tiempo atrás, en coche oficial, a entrevistarse con los jefes de la banda, para pedirles que no atentaran en Cataluña. Así son los catalanistas.

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