Educacion

Los profesores de matemáticas tachan de ‘circulo vicioso’ el tipo de exámen de la PAU y el del modelo de enseñanza

«Los alumnos valencianos deberían haber resuelto el exámen de Matemáticas II si de verdad les hubieran enseñado con criterio, con razonamiento y sin haber sido adiestrados con exámenes de otros años»

Valencia, miércoles 10 de julio de 2019

Antonio Casañ.- La Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM), que engloba a más de 6.000 docentes, ha emitido un comunicado en el que afirman que “la prueba de acceso es necesaria pero, tanto ella como el modelo educativo, necesitan cambios”.

En su nota de prensa, la FESPM se pregunta si está cumpliendo el modelo educativo actual con las expectativas para las que fue diseñado. Y agregan que «las instituciones y sociedades vinculadas a la educación matemática llevan años denunciando que es necesario hacer cambios, tanto en el modelo, como en la prueba de acceso a la Universidad (EBAU, antigua PAU)), en lo que se refiere al examen de matemáticas. La prueba es necesaria, pero el modelo es cuestionable por diversas
razones, entre ellas, el círculo vicioso, la confusión de objetivos, la descoordinación
entre autonomías y las incertidumbres, subjetividades, inercias y resistencias al cambio».

Al respecto y centrándose en el más que polémico examen en la Comunidad Valenciana, los docentes de matemáticas explican que «lo hemos visto estos días con los inadmisibles resultados de los alumnos valencianos y de otras comunidades autónomas en la prueba de acceso a la universidad, donde la nota media ha sido un 4,5. Un suspenso generalizado y la nota más baja de esta década. Los estudiantes han calificado el examen de difícil, cuando consideramos que cualquier pupilo de su nivel debería ser capaz de resolverlo si de verdad le han enseñado la materia con criterio, con razonamiento y sin ser adiestrado con exámenes de otros años». 

«Las pruebas de acceso condicionan el modelo de enseñanza en segundo de bachillerato y, a su vez, el modelo de enseñanza condiciona el tipo de pruebas que se hacen. Esto produce un efecto no deseable, un círculo vicioso, que se traduce en inercias y resistencias al cambio hacia un modelo más centrado en las competencias que en los procedimientos”, afirman en el comunicado.


«Si se cambia el modelo educativo, se espera que se prime la formación matemática, significativa y competencial de los estudiantes, frente a la formación instrumental, reglas sin razones y procedimientos sin razonamientos»

Los profesores proponen unas pruebas que consigan “alcanzar los objetivos de pensamiento crítico, razonamiento y madurez que se requiere para el acceso a los distintos grados universitarios. Por lo tanto, los cambios en el tipo de prueba y en el modelo de enseñanza deben ir de la mano”.

Más tiempo para el exámen

Desde la FESPM apuestan por una prueba que evalúe más por competencias y evite los ejercicios tipo, para que los alumnos no se centren tanto en prepararse un examen sino en razonar. “El trabajo de cambio de estas pruebas no debería ser brusco sino pausado y necesitaría un programa piloto. Los encargados de diseñar las pruebas de las distintas autonomías deberían trabajar coordinadamente. La prueba debe ser lo más homogénea posible, evitando, en un contexto de distrito único como es el actual, diferencias discriminatorias en niveles de exigencias y demandas”.

Además, si se quieren hacer unas pruebas que no sean rutinarias, el tiempo dedicado al examen de matemáticas debe ser superior al que se dedica actualmente, porque se debe dar tiempo para razonar y justificar. El formato del examen y el tipo de preguntas no tienen por qué estar encorsetados en un folio. «A tal fin, es recomendable tener en cuenta lo que hacen bien en otros países que nos muestran que es posible proceder de otra manera».


Todos están de acuerdo en cambiar a un nuevo modelo de prueba que evalúe más por competencias, y la clave para ello es la resolución de problemas, evitando ejercicios tipo. De este modo, el trabajo de los profesores en 2º de Bachillerato no se centraría tanto en preparar y adiestrar para un examen, sino en enseñar a razonar mostrando caminos y enseñando teorías aplicables a esos problemas

El comunicado continúa con la reivindicación “del uso de las calculadoras, teniendo en cuenta que estamos en el año 2019, y solicita que se admita el uso de cualquier tipo y modelo, para que los estudiantes se centren en el razonamiento y justificación de los procesos. Para ello, las pruebas deben dejar claro que ésto, razonamiento y justificación, es lo que hay que valorar en las respuestas de los estudiantes y no el simple hecho de dar la solución correcta. Si la normativa vigente contempla el uso de las tecnologías, cuesta entender la resistencia de algunas autonomías, a aceptar la
calculadora en las pruebas”.

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