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Opinión

Sánchez, molesto con Riverita

Alberto Rivera

Vicente Torres

03-07-2019

El asunto tiene guasa porque Sánchez es un sinvergüenza redomado y el hecho de que los españoles le voten solo prueba el deterioro moral del paisanaje.

Es lógico que alguien se niegue a participar en la pantomima del presidente en funciones, sobre todo teniendo en cuenta que lo que pretende es que se le facilite gratuitamente la investidura, que es muy posible que lo tenga todo apalabrado con sus afines, ideológicos, pero sobre todo morales, es decir, refractarios a toda moral. Sin olvidar que tanto Sánchez como esos en los que se amparó para conseguir la presidencia del gobierno son proclives a la traición. La penúltima por ahora fue procurarle una entrevista en la televisión, en horario de máxima audiencia, a un maldito etarra. Que haya profesionales del periodismo que se presten a un papelón como el de quien realizó la entrevista, resulta aterrador.

Que Riverita no haya aceptado participar en la representación teatral a la que fue invitado forma parte de una estrategia a la que tiene perfecto derecho, sobre todo teniendo en cuenta que quien le ha convocado no es una persona seria, formal y en la que se pueda confiar, sino un zascandil con el que hay que llevar mucho cuidado. Que un número exageradamente alto de españoles no lo tengan es un dato preocupante, algo que indudablemente pagaremos caro. El oprobio de ver los socios en los que se ha apoyado para lograr el gobierno no nos lo quita nadie.

Lo que no es de recibo es la virulencia con la que ha reaccionado el sujeto que pretende formar gobierno y que, desgraciadamente, es muy posible que lo consiga. Ha dicho refiriéndose a Riverita: «Se dice liberal, pero no tiene el mínimo decoro institucional». Como si tuviera derecho a utilizar la palabra decoro. Como si fuera una persona seria a la que se le debiera algún respeto. ¿Lo tiene él con el Rey? ¿Lo tiene con los ciudadanos?

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